16/01/2009
Quizás sea más fruto de un par de cervezas que la necesidad de escribir algo. Pero es algo que veo todos los días cuando conecto el “messenger”, recibo ciertos mensajes al móvil o miro alguna actualización del “fotolog”. Pequeñas tonterías, o falsedades que por sí solas no significan nada, como gotas de agua. Y, como gotas de agua, al final, el tiempo y la constancia hacen que acaben erosionando la roca: produciendo cañones donde antes habían llanuras y abruptos acantilados en las colinas que tienen la desgracia de colindar con el mar.
Igual que una tortura china, gota a gota golpeando en mi cabeza veo, día sí y día también, gente que se dedica a preconizar y a reafirmar su amor, a difundirlo a los cuatro vientos como si fueran las personas más románticas del mundo (las únicas con derecho a amar). En este punto es cuando alguien me comenta que soy así de funesto y crítico porque ahora mismo no estoy en una relación o porque, incluso, no tengo sentimientos (prrrrt!!! => para quien no lo tenga claro, esto es un sonido de pedorreta).
A ver, tengo amigos que están muy bien con sus actuales parejas y no se dedican a demostrarlo con una constante vomitera de cursilerías de color rosa y llenas de flores y ositos de peluche. Ellos son felices, lo saben y también su círculo de amistades cercanas: sobra. Tampoco es que tenga nada en contra de las manifestaciones de amor, pero… ¿tan mal va tu relación para que la tengas que maquillar tanto? O dicho de otra forma; en un mundo consumista como este ¿pretendes que me crea tu amor es tan jodidamente bueno cuando estás haciendo una publicidad digna de un canal de teletienda a las cinco de la mañana? Quizás el problema sea ese: que tu miedo a quedarte solo, a los formalismos sociales, a decidir por ti mismo, sin depender de nadie o que nadie dependa de ti no te hace comprender que el amor no es ni bueno ni malo, no es un bien de consumo, sino, en primer lugar, una relación entre dos personas (al menos, el tipo de amor del que aquí hablamos), y que por tanto conlleva los mismos miedos, inseguridades y demás taras que pueden afectar a cualquier persona (sólo que multiplicado por dos).
¿De verdad piensas que me voy a creer esa mierda? ¿Crees que me creeré tu publicidad cuando ni si quiera le creía a Chuck Norris ni a Linda Evangelista cuando intentaron venderme esas máquina de felicidad eterna en forma de perfectos abdominales, cuando llegaba completamente borracho a casa a las tantas? ¿De verás crees que me creeré eso cuando algunas de esas personas que tanto enarbolan la bandera de la extrema ñoñería fueron o intentaron ser infieles a sus respectivas parejas conmigo?
¿Sabéis qué os digo? Que os jodan. Que os den. Que ya he gastado mucho tiempo intentando buscar dónde está el error. Mucho tiempo intentando comprender a ciertas personas, que han resultado ser auténticas taradas. Mucho tiempo pensando que era yo el error, que el fallo era completa y absolutamente mío. Minando mi inseguridad, y lo peor de todo, llegando a autocompadecerme por todo eso.
Así que, la próxima vez que intentes autoconvencerte, ten el suficiente decoro de no tocarnos las pelotas al resto y hacerlo tú solo delante de un espejo.
28/02/2007
Al principio distante, apático, hermético… luego… adorable, entrañable o todo lo que la gente que haya llegado a conocerme pueda opinar. Pero el idealismo y el romanticismo, en los tiempos que corren, no son más que defectos bien vistos por los demás, sobre todo porque es un defecto aprovechable, y en una vida donde el universo es heliocéntrico y no hay mayor sol que el que luce nuestros ombligos, aprovechar los defectos de los demás es nuestra mejor baza.
Vamos, el nacimiento de la sociedad y de la amistad, sólo ocurrió por necesidad, por supervivencia. Pero si mi supervivencia ya está garantizada, por qué preocuparme por tus necesidades, primero van las mías y luego irán mis comodidades. Si realmente fuéramos de otra manera, albergásemos otros pensamientos, no existiría el tercer mundo.
Es triste pensar que cualquiera de las relaciones humanas que podamos tener con otras personas no son más que fruto de la necesidad, y que cuando esta esté saciada nuestras relaciones cambiarán. La mayores traiciones siempre han venido de la mano que antes acariciaba, y no estoy hablando de las que aparecen en los libros de historia, porque ellas se hicieron para cambiar civilizaciones. No por cuatro euros, no por una “papelina”, no por sentimientos o emociones generadas por la parte más primitiva de nuestro cerebro, no por simple egoísmo.
Y me pregunto si es vital la confianza, si mi idealismo es un accesorio del cual me pueda despojar, y puedo primero ir yo y luego los demás. Si pensar lo mejor de los demás no es el resultado de vivir bajo el principio de la comodidad. Porque resulta mucho más placentero descansar bien la cabeza, a dormir con una pistola bajo la almohada, con la que disparar antes de ser tiroteados. La desconfianza es una defensa de la sociedad, pero se comporta igual que un anticuerpo loco atacando a todo un sistema, por culpa de un virus que extiende su existencia jodiendo a los demás.
15/02/2007
Da igual cuanto planeemos algo, cuanto lo analicemos y cuan preparados pensemos estar frente a las adversidades. Siempre hay algo, por lo general tan diminuto e insignificante como un microbio que te hace cambiar completamente de opinión.
Dado que el año pasado escribí algo en contra de San Valentín, este año pensaba, debido a este ambiente especialmente ñoño que me rodea, hacerlo desde el otro lado para compensar, elogiando el amor y las sensaciones que lo rodean, pero visto lo visto, prefiero optar por esto (Ahora es cuando, si dominase el ASCII-Art saldría una mano con todos sus dedos plegados menos el anular, pero como no es así, os lo imagináis).
Pensaba, también, enviar un correo por un asunto pendiente en mi vida, por cosas que ocurren y nunca te explicas, por esa gente que desaparece sin más, y luego ni si quiera son capaces de dirigirte la palabra, como si la cobardía del silencio significase algo. ¿Qué miedo existe a las palabras? ¿O realmente el miedo es a hacer daño porque eso nos convertiría en malas personas? Vale, ahora ya sé porqué dicen que la educación va a peor: mejor no regaño a mi hijo cuando se porta mal no sea que me coja manía. Hacer daño es inevitable, ya sea de un modo u otro, somos muchos y por tanto queramos o no, hay interactuación, unas veces tan maravillosa como el sexo, otras tan desagradable como momentos y palabras incómodas en un instante oportuno. Pero claro, alguien (gente que responde como expertos en la materia, psicólogos creo que se hacen llamar) nos han metido en la cabeza que hay que ser felices y que para eso, lo primero y principal: LO MÁS IMPORTANTE ERES TÚ, y lo segundo: rechaza todo lo malo de tu vida. Y nosotros, como tontos, nos quedamos con lo que nos interesa: todo lo malo = a todo aquello que no nos gusta, así que si fuésemos críos de diez años, alejaríamos a las lentejas de nuestra vida. Pero como no lo somos, nos consideramos en posesión de la felicidad luciendo una maravillosa sonrisa mientras barremos la mierda debajo de la alfombra.
Mierda, esto de no tener tiempo para escribir y tener que hacerlo a retales es una auténtica putada: pierdes la inspiración del momento.
Nunca he sido especialmente rencoroso, o al menos, no a la larga. Es como si cualquier sensación la descargase y la disfrutase concentrándola en un breve periodo de tiempo. Horas más tarde, la rabia del principio se ha casi evaporado, y en este estadio de extraña felicidad doy pena escribiendo. Y por mucho que lo niegue, a una parte de mi le apetece algo de ñoñería, de mimos y de, como diría cualquier machito español que se precie: TODAS ESAS MARICONADAS. La verdad, no sé si este día fue inventado para las mujeres, como dicen muchos, o …
JODER! ASÍ NO HAY QUIEN SE CENTRE! Otra vez el novio de mi compañera de piso gimiendo, esto me pasa por estar tal día como hoy tecleando en el salón, pared con pared con su habitación.
A lo que iba, …o para los hombres, para dejar vencer esa parte sensible que todos tenemos pero que socialmente se nos impide mostrar por aquello de: “yo cazar”.
Lo siento, pero a la una y media ya es imposible hilar dos pensamientos coherentes seguidos.
Da igual el día que sea hoy, da igual lo mierda que te haya podido ir viendo a toda esa gente incumpliendo el undécimo mandamiento: “No comerás delante del hambriento” (aunque lo parezca, esto no va por ti). Por muy jodido que estés, aún a sabiendas de lo peligroso y autodestructivo que sea: AMA Y DÉJATE AMAR. Nunca es para siempre, distorsiona la realidad y cuando se acaba DUELE DE LA HOSTIA, pero jooooder, mientras dure, DISFRÚTALO.
(Esto ya es lo único que queda de lo que primeramente fue aquella buena intención).
2/01/2007
La continuidad del tiempo parece romperse cada año para saltar de un año a otro con “discreción” a golpe de campanada. Sólo un instante separa el desgaste de una vida, de las ilusiones y propósitos para una nueva. Se nos olvida que nuestras vidas no son magnitudes discretas donde cada año es un examen para quitar materia. La vanidad nacida del orgullo por nuestros logros pasados sólo sirve para abocarnos al suspenso en el control siguiente. Y, en la evaluación contínua, lo que verdaderamente importa es la nota del último examen.
El tener estos periodos de tiempo acotados sí que nos sirve para echar la vista atrás para encontrar, y así tratar de mejorar, esos aspectos de nuestras vidas que no nos acaban de gustar. Tal vez por eso, el primer día de cada año esté abarrotado de anuncios televisivos con fórmulas para perder peso y arrugas y quitarnos del tabáco (qué típico, no?). Vaya! Tan perfectos somos en nuestro interior como para no necesitar cambiar nada más en nuestras vidas que los efectos del tiempo? La verdad, supongo que si fuesen anuncios de apadrina un niño o algo parecido, estaría aquí escribiendo y protestando igualmente, pero quizás con cierto alivio: el simple hecho de la preocupación ya significa algo.
Por mi parte, ya tengo hechos mis votos de buenas intenciones para este año. Eh! Alto! Alguien podría decirme el porqué le llamamos así? Por qué preguntamos cuáles son tus buenas intenciones para este nuevo año? Qué pasa con el resto de las intenciones que nos mueven día a día? Acaso el empezar a estudiar desde el primer día es una buena intención? A quién beneficia? Visto desde esta perspectiva parece que no hagamos otra cosa nada más que putear a los que nos rodean… Bueno, quizás sea así.
A lo que iba, mis buen… ehhmmm… mis propósitos para este año son (y los dejo aquí para que quede constancia de ellos):
- Publicar algo cada semana (como mínimo), es decir unos cuarenta y ocho “posts” en 2007.
- Volver a ponerme en camino, porque parece que he vuelto a perderme a mi mismo.
FELIZ Día a Día para todos, y que vuestos deseos no caigan en el olvido con la rutina.
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“Tenéis planes para esta Nochevieja? … es que a mi me han dejado colgado” - Saddam Hussein.
Menos mal que los EEUU invadieron Iraq por su bien y para transformarlo en un pueblo más socialmente avanzado y civilizado, sino, véte tú a saber, lo mismo lo hubiesen fusilado como a cualquier preso de guerra sin un juicio justo y esas cosas. Quién sabe, quizás dentro de diez años en vez de horca usen una inyección para llevar a cabo los veredictos y no haya gente bailando en torno a un cadáver.
14/12/2006
Hoy le robo unas horas a la sobremesa para dedicarle unas líneas a algo olvidado, a algo que, quizás, en este momento de mi vida, no necesite: mi blog.
Lo abrí como una terapia. Separé una parte de mi vida que encerré en Internet, en unas horas de flexo y reflexión cada noche, para así continuar con el resto de ella con “normalidad”.
Cuando algo me cabreaba, me sentaba delante del ordenador o de una hoja en blanco y dejaba que ahí, mis pensamientos y sentimientos se entremezclasen para conformar un amasijo de palabras que luego publicaba en forma de pataleta. Por eso, la mayor parte de las publicaciones escritas no son más que críticas fáciles, en su mayor parte, y destructivas al carecer de solución alternativa alguna.
Cuando descubrí que había gente que lo leía, me creí capaz de cambiar la forma de pensar y de ver la realidad de alguien (Humildad y yo nunca nos hemos llevado bien). Y así dejé de contar, porque pensaba que no tenían “calidad”, ciertas cosas, que hace poco desplacé a un flog en modo de bromas absurdas y chistes fáciles.
Pero siempre pasa que, cada vez que me paso por esta dirección, veo un post que lleva demasiado tiempo en pantalla y me acuerdo de ese diseño, a medio hacer, para cargarme ese blanco impolúto y esa tipografía horrorosa. Igualmente recuerdo lo que significó en su momento este blog para mi. Entonces es inevitable no replantearme el tomar su idea original, un diario público, y volver a escribir siendo consciente de los errores anteriores (que volveré a cometerlos) y, de que quiera o no, escribiré condicionado, sabiendo qué gente me lee y qué consecuencias puede traer.
Dedicado a la chica castaña del jersey verde sentada enfrente de mi en el Club Social 3 (aunque ella nunca lo sabrá), por dedicarme ella a mi esas miradas, sin las cuales este post se podría haber escrito de un tirón. Soy como un niño, aún me pongo nervioso cuando me miran.
22/08/2006
“Con cada tramo de asfalto recorrido, iban quedando atrás mis preocupaciones, como si ninguna de ella me perteneciese a mi, sino a la ciudad, como si fuesen artificio creado por los mismos constructores de los rascacielos.
Me dirigía a Nunca Jamás, y allí sólo existen dos reglas: no llevar los problemas de los adultos, y no crecer nunca. Tal vez por eso ya quedaban tan pocos Niños Perdidos, la mayor parte ellos habían abandonado ese mundo detrás de su Wendy, como si con falsos besos, en forma de dedales, les fuesen a conducir a la cumbre de la felicidad.
De año en año, de verano en verano, cada uno de los Niños había ido cambiando, habían crecido, y ahora sólo podían visitar Nunca Jamás durante periodos muy breves de tiempo para ver a la familia. Las cadenas que les ataban al mundo real eran tan pesadas que ya no les dejaban pasear por su bosques y sus montes, les apretaba tanto que, si seguían mucho tiempo desconectados de la realidad, temían el poder morir estrangulados.
Pobres Niños Crecidos, siempre corriendo detrás de su sombra, intentando atraparla. En fin, algún día se darán cuenta de que siempre la tuvieron cosida a sus pies.” - para Beita, que espero que siga siendo una Niña Perdida toda su vida.
Pues, sí, más o menos esa es la tierra a donde me he ido a pasar las vacaciones, un lugar sin televisión, sin internet y sin telefonía móvil. Con diez días para olvidarme de todo y así poder recordar cosas más necesarias que falsas preocupaciones. Diez días para poder recordar quién fui y quién quiero ser.
8/08/2006
Para algunos, madurar es plantarse en cierta edad y tener una pareja, un trabajo estable, un televisor grande que te cagas (y no sigo más por no pagar royalties a Transpotting), casarte o ese tipo de cosas que te atan a la vida como la hipoteca de 40 años. Este por ejemplo sería el caso de mi prima, de mi quinta, que se casa el sábado que viene allá por la Extrema y Dura. Ocasión que me viene de perlas para escaparme unos días y desconectar de la civilización, apartado de casi todo el mundo, con tan sólo unos buitres negros sobrevolándome en círculos, confiados en que meta la pata en el campo. Todos los años la misma historia, uno se podrá oxidar por culpa de la ciudad, pero desde pequeño he pasado todos los veranos de mi infancia por esos lugares cercanos a Monfragüe y hay cosas que no se olvidan, juro que la próxima vez que me hagan algo parecido me lío a pedradas con ellos, por muy especie protegida que sean.
Para otros, madurar es dejar de dar saltos de felicidad, dejar de deslizarse con las zapatillas desgastadas por una rampa, dejar de cantar a pleno pulmón con tus amigos en un Media Markt probando el nuevo Singstars Rock, dejar de practicar deportes nuevos, dejar de abrirte la cabeza en un skate park el próximo fin de semana que esté por estas tierras o de saltar en paracaídas (Terminus, te tengo tomada la palabra). Dejar de ilusionarte como un niño, dejar de tocar con los colegas, de ser un inconformista o el seguir estudiando con 24 años.
Para mi, los del primer grupo, confunden la madurez con esclavizarse, y cuanto más esclavo seas de la sociedad y de tus pertenencias, más maduro, porque coño, tú que no has trabajado para pagar todo eso, no sabes lo que es.
No estoy en contra ni a favor de casarse, ni de comprarse un piso ni nada parecido, sino de hacerlo por ley. Porque ya lo hayan hecho Menganito y Fulanito y a ti te toca dentro de poco o porque haya que hacerlo así, por cojones y punto.
Los segundos, me parecen unos grises, unos tristes y unos amargados.
Otra vez lo mismo de antes, no defiendo hacer locuras sino el no renunciar a lo que te gusta porque madures. Si aún te gusta jugar con Chabel, adelante, eso sí, pásate antes por un especialista para que te lo miren, porque está claro que tira más el rollo Barbie, sobre todo las de la colección MyScene que tiene un toque más sofisticado y moderno.
Por lo general, hay mucha gente que son unos tristes esclavizados y amargados (vamos, de los dos grupos a la vez) y que no dudarán en etiquetarte de raro si haces lo contrario (no me jodas! es que lo de la Chabel es muy fuerte).
Muñecas a parte, ahora mismo estoy haciendo lo mismo que cualquier gilipollas, poner problemas sin plantear soluciones.
¿Qué es la madurez?
No soy filósofo, ni creo tener la verdad absoluta, pero ayer al menos vi algo que parecía una luz. Bien podría ser mi flexo encendido, porque con tanta ropa encima cualquiera lo distingue, pero esa luz es la principal causante de que hoy este escribiendo este post.
Existe una persona que me hace sentir distinto, tanto para lo bueno como para lo malo: unas veces de puta madre, otras como un perfecto idiota. Así que mi cerebro lleva funcionando un par de semanas dándole vueltas al asunto (pese aún estar en estado semicomatoso debido a los exámenes). Dándole vueltas a las causas de mi comportamiento, y no hago más que barajar palabras como miedo, comodidad, abatimiento o moralidad. Y no fue hasta ayer cuando encontré una mejor explicación: madurar es aprender a evitar el dolor innecesario, y el hecho de que me esté comportando tal y como lo hago es porque algo de mi ya me está avisando que va a doler y que podría prescindir perfectamente de ello.
Pese a que en mis mini-vacaciones por el pueblo extremeño de mi padre dedicaré algún tiempo a pensar con la tranquilidad que da el desapego, tengo claro que casi lo mejor es, como dicen los cirujanos, cortar por lo sano y distanciarme de esta persona y del tema.
P.D. Más que postdata, aclaración: sé lo que parece, pero no estoy saliendo con ninguna chica.
1/08/2006
Morderse la lengua no puede traer nada bueno. La lengua se hincha y eso conlleva que no se pueda hablar bien, las papilas gustativas se estropean y ya no saboreas de igual manera las comidas. La verdad es que yo, para eso, me hago un piercing, que al menos resulta más exótico.
Con este blog cometí dos errores: uno, darle bastante prensa entre mis conocidos, el otro, involucrarme demasiado con algunos de mis lectores.
Al principio, cuando empecé a escribir en él, era sensato, decía las verdades como puños y no me importaba a quién le pudiese sentar mal, pero conforme ha ido pasando el tiempo he tomado cierta consciencia de las visitas (mal hecho) y muchas veces me callo y no me expreso con toda la claridad y sinceridad que este blog se merece, y a veces, al no hacerlo, tengo la sensación de traicionar los principios que el Motivo del Cambio representaba para mi. Últimamente tengo la lengua tan mordida que cuando quiero hablar escupo sangre, no palabras y nunca debió haber sido así. Así que sólo me quedan dos opciones, o abrir otro blog y llevar no una doble, si no triple personalidad: el observador, el narrador comedido y el cínico o el loco. O retomo lo que fue esto en su momento, un lugar donde sentarme a reflexionar sin nada ni nadie que alterase en esos juicios y volver a ser ese mono tocapelotas que un día me propuse ser.
25/07/2006
Últimamente un amigo parece no estar pasando por su mejor momento en cuanto al ámbito femenino se refiere, incluso se comporta de una manera un tanto inusual (se está dejando mangonear por una mujer).
Comentándome todas sus meteduras de pata no he podido evitar acordarme de las innumerables veces que la cagué de manera estrepitosa en mi relación. Y de las otras tantas veces que hicieron lo propio otros amigos que vinieron entre lágrimas y sollozos a pedirme consejo (sí, yo también soy la Señorita Pepis, qué pasa?). Y con tanto momento memorable lo lógico sería preguntarse: “¿dónde está el fallo?” Porque claro que sólo me pasase a mi no sería preocupante, pero el hecho de que un 95% de los que tiene cromosomas XY sean propensos a ello da que pensar.
Por lo visto debe existir algún gen dentro del cromosoma Y que nos impulsa a los hombres a cometer errores garrafales y, peor aún, absurdos, que ponen en juego nuestras relaciones. Basta con que una mujer te importe de verdad para convertirte en una masa nerviosa e insegura capaz de acometer subnormalidades dignas de cualquier comedia romántica de Hollywood, sólo que aquí, muchas veces no hay final feliz.
Este es un mensaje para todas mis lectoras, la próxima vez que sus novios comentan un descuido digno de etiquetar en esta categoría de cagadas tontas, no se lo tengan muy en cuenta, seguro que no lo hacen a mala fe si no por genética. Y así, a mi me quitarán un trabajo, porque la mayoría de cosas bonitas que le dicen para arreglarlo, saldrán de sus labios, pero provienen de mi cabeza (sí, qué pasa?! a parte de mi momento chulesco también quería tener mi momento prepotente, a ver si así gano puntos con el género femenino, porque… ha colado, ¿verdad?).
P.D. PAAAREN LAS ROTATIVAS!!! A día de hoy el amigo del que hablaba al principio ha mejorado considerablemente y está fuera de peligro.
15/07/2006
Millones gotas de sudor cubren toda su piel, todos los músculos en tensión y un nuevo zumbido vuelve a preceder a un golpe seco que se dispersa en el aire. Su respiración se ha vuelto entrecortada a causa de su ritmo caótico. Vuelve a apretar fuertemente los puños, se prepara y lanza una vez más sus nudillos que nunca alcanzarán a ese oponente imaginario.
La mirada está perdida en el infinito, donde ahora habitan sus esperanzas y su felicidad, en ese lugar que se antoja inalcanzable. Para él, ahora mismo sólo existe su ira, su rabia, su frustración que concentra en sus puños para intentar sacarla con golpes cada vez más violentos.
- ¿Crees que así conseguirás algo? - la voz de la razón habla.
Con el último golpe se puede escuchar el crujir de los huesos y a los tendones tensándose. Nota como algo de ira atraviesa su piel y responden sus emociones.
- Sí, quitarme estos sentimientos de encima. No quiero volver a sentirlos, no son buenos, son insanos, arden en mi cabeza con ganas de violencia.
- Puede ser que te los quites ahora, pero qué harás cuando vuelvan, porque sabes que lo harán. ¿Arremeterás al aire? Eres patético, ¿qué pasaría si no hubiera aire delante tuyo, qué pasaría si fuera una persona? ¿Qué harás cuando la rabia sea más fuerte?¿Golpearás de nuevo una pared? ¿Con que mano? La derecha ya la tienes dañada para el resto de la vida, ¿usarás la izquierda para ser un inválido? ¿Es que no te das cuenta? Eres víctima de tus sentimientos, si no aprendes a controlarlos te perderán. La ira te dejará manco, el amor ya te dejó ciego y el miedo te encadena. Los sentimientos no son más que respuestas físicas a ciertos sucesos, el hecho de llamar amor a una segregación de hormonas es comparable a explicar el suceso del rayo mediante la intervención de Zeus.
Una enorme gota de sudor recorre su espalda para acabar en una ya calada goma del pantalón. Los nudillos se han tensado hasta tal punto que casi puede verse su color blanquecino a través de la piel.
- ¿Y qué sería entonces sin de mí sin mis sentimientos? No sería más que un robot, frío, sin espontaneidad, donde cada uno de mis acciones estarían calculadas de antemano. Eso te encantaría, ¿no? Te encantaría que todas mis decisiones pasasen por el cerebro, que cada una de mis decisiones pasase por esa vara de medir que llamas moral para categorizarlas como buenas o malas.
- Serías libre.
- Un hombre libre no podría vivir en esta jaula que llamas mundo.
Y así pasa el día, tratando de apagar o controlar emociones que no quiere, buscando el camino de la libertad, de la felicidad, en definitiva, buscando el camino de su vida.