20/11/2007
En esta vida, todo va y vuelve. Y en ese contínuo devenir siempre acabamos encontrando un matiz, un brillo, una luz que hace que cambie nuestra forma de ver las cosas, dejando entrever nuevas respuestas a ya viejas preguntas, pero también haciéndonos recordar aquello que dejamos olvidado en el camino pero que nos gustaba tanto.
Tal vez por eso hoy vuelvo a escribir, como un yonki que busca la grata sensación de su primera vez en el chute de cada día, hoy busco pensamientos perdidos en mis propias palabras, busco saber quién soy como aquella vez en la que empecé a encontrarme.
5/03/2007
Siempre hablo de lo mucho que he evolucionado personalmente o he madurado últimamente, pero creo que el hecho que verdaderamente constata “eso de que me estoy haciendo mayor” es que mi día favorito de la semana ha pasado de ser los viernes a ser los lunes.
He cambiado el indicio de la juerga, la borrachera y el fin de semana por las ocho horas de oficina. Visto así, no sé si estoy hablando de madurez o de gilipollez. Claro, como los dos acaban en -ez, los mismo me estoy liando. O eso, o adoro mi trabajo. Veamos, no soy deportista de élite, sobreentiéndase piloto de F1, tenista o jugador de la NBA, si disfrutase como ciclista, estando sentado cinco horas sobre algo parecido a una roca con forma fálica, estaría tan mal de la cabeza como el que disfruta regalando a un precio ínfimo las mejores ocho horas de su día (pero hay que vivir, ya sea moviendo el culo delante de una cámara en el Mortirolo, o delante de las salidas de administración). Tampoco soy actor porno de pelis hetero (ojo, cada uno que barra para su casa), ni un Rock Star (o un triunfito, quié sabe, esto es como lo de antes, para gustos: colores). Entonces, si no soy nada de eso, ¿dónde está el truco? Porque fijo que lo hay, seguro que trabajo como camello, médico sin fronteras o en algún otro oficio donde premia más el compromiso social que el dinero. Efectivamente yyy… NO. El truco está en que soy estudiante universitario, que es lo mismo que el estudiante escolar pero con pelos en los huevos, o si lo preferís, como el de instituto pero sin cambios de voz, o, sencillamente, sin tanta estupidez (aunque esto último no se puede decir muy alto).
Da igual lo puteado que esté saltando, durante doce horas, de clase en clase pese a lo soleado, verde y florido que esté el césped del Campus. Cada lunes, después de haber pasado un fin de semana en mi pueblo, es como volver a vivir aquel primer día con tanta belleza por doquier y esas mujeres tumbadas en el césped, tomando el sol, abiertas de pat… EH! Que se me va (puta primavera adelantada, aún no me he concienciado para esto).
A lo que iba, ahora los lunes son mejores que ese día, si cabe. En cada uno de estos primeros días no hay carreras ni codazos por coger un viaje de una hora en un autobús, casi siempre mal oliente, con el “reggeaton” sonando a un volumen que traspasa la música que lleves en los auriculares. Y esto es algo que permanece inmutable por mucho que cambien los conductores. Por lo visto, cuando se sacan el carnet les regalan un CD con todos los éxitos del verano de hace dos años y de Camela, además de desarrollar un pésimo mal gusto para oír el fútbol en la radio a toda pastilla (aunque creo que esto viene de serie por ser español).
La verdad es que me siento bastante afortunado por poder vivir este año en un piso a 10 minutos andando de la universidad, y sobre todo por tener esta segunda oportunidad de estudiar, esta vez, con más cabeza. Y estar así, rodeado de tanta belleza y de todas esas curvas que se insinúan a través de telas ceñidas y sobredimensionados escot…
MIERDA! OTRA VEZ!
Nota mental: Nunca volver a escribir un post al aire libre. Nunca volver a escribir un post al air…
7/11/2006
Hace cinco minutos acabo de dejar caer la noticia como una bomba. La cara de Víctor, el casero, y Vicent lo decían todo. No alcanzaban a comprender como tras un mes de buena convivencia, de aparente normalidad y sin problemas, podía afirmar que dejaba el piso de manera tan rotunda.
La noche anterior, como cualquier domingo, había llegado al piso cansado, sin mayores aspiraciones que dejarlo todo limpio y ordenado para empezar el lunes con buen pie, y muy a mi pesar, como diría Leticia Sabater: “Coooooooooooon muuuuuuchaaaaaaa maaaarrrchaaaaa!!!!”.
Primera mala noticia, he mentado a la Sabater, mal presagio. No, en serio, la primera mala noticia fue saber, porque ya se hizo ella notar, que mi compañera de piso ya estaba allí (se jodió la tranquilidad de los domingos). Y lo que era peor todavía, le acompañaban, como no, su mala leche y ese desprecio natural que usa para tratar a la gente. En los cinco años que estuve saliendo con Princesa, nunca me había “comido tanto el tarro”, como lo estaba haciendo ahora con mi “Compi”, para saber qué coño le pasaba y el porqué de sus cambios de humor repentinos. No siempre fue así. Al principio todo era buen rollo constante, yo te hago la cena, tú limpias, jiji, jaja, no te molestes que ya lo hago yo, no de verdad, no insistas, etc. Si llegué a aprender algo de debajo de una mierda de vaca: que allí puedes encontrar setas alucinógenas, algo podemos sacar de provecho de Gran Hermano: las caretas se caen, y cuando eso ocurre, automáticamente se acaba el compañerismo y las buenas intenciones.
Da igual, relájate, no pasa nada, me digo mientras cojo el mando de la televisión para adormecer a mi cerebro y desconectar un poco. Un portazo en el frigorífico y el ruido incesante de vajilla entrechocando me hacen saber que la leona ha salido a cazar, perdón, quería decir que había salido de su cuarto para cenar.
Se sienta y me empieza a hablar echándome la bronca como si fuese mi madre, con palabras que ahora se me asemejan borrosas, dignas de haberlas proferido cualquier niña malcriada de 15 años.
- Cuando hablamos al principio de curso acordamos de que no iban a ser todos los jueves fiesta, bueno todos no, éste no salisteis, porque… qué se yo… porque llovía y hacía mal tiempo - léase con voz de pedante, con tono de que mi verdad es la absoluta y universal.
(Claro, esta niña no se ha enterado de que yo los fines de semana trabajo para poderme costear el piso y la carrera y que los jueves son los únicos días libres, además prefiero mil veces mojarme y pasar frío a verle esa cara esculpida en mármol de niña prepotente. Por si fuera poco no he montado ninguna fiesta en el piso)
- Perdona, no han sido todos los jueves, que yo recuerde. Estos tres últimos no he salido, que yo sepa.
(A ver a santo de qué te justificas gilipollas, esto es subrealista sólo falta que ahora mismo pasen los enanos roba-calzoncillos de South Park al ritmo de su pegadiza melodía. Emilio tenía razón, peor que un matrimonio pero sin la obligatoriedad de tener sexo los fines de semana)
- Además, te traes tus amigos a cenar y luego se queda Emilio a dormir. Qué pasa si a mi me da por estar aquí sentada con una bata, una mascarilla y el pelo recogido en un moño?
(Ahí va! Ésta se cree el ombligo del mundo! Pero vamos a ver, y se pensará que todo el día estamos pensando en follárnosla. Chst! Calla que estás alterado y como hables la lías y gorda. Tú tranquilito, moderado y no digas nada exaltado ni fuera de lugar)
… (unas frases más tarde)
- Perdona pero creo que tienes un problema con el control, necesitas controlarlo todo - le alego después de que ella me apuntase la necesidad de que yo le informase acerca de cuándo iba a traer a alguien, cuando me iba y volvía y cuando me sentaba en el retrete.
- Tú no puedes prejuzgar a las personas así como así para tratar de evadir tus problemas - responde severa. Un leve temblor en su tono de voz me permite ver que eso último le ha afectado y contraataca.
- Además, tú eres una de esas personas que no son guays, ,si no que tratan serlo dejando mal a los demás.
(Y tachán, en la pista central: LOOOOSSSS PAYAAASOS!!! Había una vez, uuuuun circooo que alegraba siempre el corazón…)
- Mis amigos piensan lo mismo que yo- refuerza su idea, de una manera tan seria, que incluso da credibilidad a eso de que lo más importante en esta vida es ser guay.
(Si pretendían salir los enanos roba-calzoncillos llegan tarde, acabamos de cruzar a otra dimensión y las palabras absurdo y subrealista alcanzan un nuevo significado para mi)
- Perdona pero en ningún momento pretendía hacer algo así, porque en primer lugar me la SUDA ser GUUUUAY o NO, al igual que la opinión que tenga la gente de mi - respondí yo disculpándome por cualquier posible ofensa (mal hecho).
- Pues lo hiciste cuando estando mis amigos en la cocina te dije que si sabías qué estropajos eran los que no rayaban la sartén que ya podía estar yendo a comprarlos y tú me respondiste que: “Claro, como soy el único que limpia….”.
- Creo que dije que soy el único que tiene manos.
- No, dijiste que limpia porque yo te respondí que no se notaba por como estaba la cocina.
(Anda, pues va a tener razón la señorita. Cómo se acuerda la jodida de las veces que me responde)
NOTA: Sí, considero que tiene razón, esa frase estaba algo fuera de lugar y no debería haberla dicho delante de sus amigos. Pero viene motivada de una situación de tensión anterior (todo era una situación de tensión). Era la primera vez que le respondía y consideré que tenía que darse cuenta de que no era su recadero, además de dejar entrever a sus amigos que no era tan maravillosa y que gracias a ella no había buen rollo en el piso (TOMA! Por ir de profe! Que no eres el padre de nadie Vacío, a ver cuándo te das cuenta!).
…
- He hablado con Víctor y le he pedido que me ponga un candado en mi habitación porque la semana que viene me voy y quiero hacerlo tranquila, así que si quieres que te ponga uno, llámalo.
(Claro, porque cuando tú no estás, mis amigos y yo nos dedicamos a oler tu ropa interior usada y a masturbarnos encima de tu cama)
- No - en vista de que no objeto nada y sigo tranquilo decide dirigir ella la conversación, como estaba haciendo hasta ahora, y apuntar el motivo de tal decisión.
- Te traes a gente a dormir a casa y…
- Y… no se me ocurriría usar tu habitación sin avisarte.
- Pues bien que usas la de Vicent sin decirle nada.
(Pero qué más le dará que yo use la habitación de Vicent)
- El me comentó al principio que no había problema - seco y tajante, buen chico, así se hace.
- Pues mañana va a venir a cobrar Víctor, y cuando le he dicho lo del candado y le he explicado el porqué, me ha dicho que de seguir así deberías buscarte otro piso porque él prefiere que estemos dos personas bien a tres a malas.
Después de oír eso yo estaba desencajado en el sillón con una sensación parecida a cuando te dejan. Con la mente embotada intentando asimilar una cantidad suprema de estupideces. Sin saber cómo había vuelto a los quince años y las discusiones de adultos habían pasado a tener una importancia muy inferior a las discusiones referentes a si era mejor Barbie o Chabel.
Había sido un compañero casi modélico, las zonas comunes estaban limpias después de pasar yo, todo ordenador, poco follón, atento, caballeroso, etc. Pero por lo visto no avisaba, no era predecible, mucho menos influenciable, y consideraba que el piso era tan mío como suyo y eso a la señorita, le jodía en sobremanera.
El casero se ha ido sin poner ninguna objeción, no creo que realmente entienda lo que ha pasado y su versión de la realidad es que mi Compi me ha convencido para irme porque soy un mal compañero de piso. Vicent sigue absorto, sin alcanzar a comprender cómo es posible que se fuera el martes pasado bajo la mayor normalidad y, hoy, cuando ha vuelto, yo esté casi haciendo las maletas. Pobre, sé que a él le debo una explicación y una disculpa enorme. Lo único que se escuchó después de que arreglase con Víctor mi situación económica y acordásemos en que le pagaría los días de noviembre que me quedase hasta encontrar otro sitio, fue a ella espetar que qué pasaba si encontraban sustituto antes de que me fuera. Demasiado rápido, demasiado directo como para darme a entender que todo esto ha sido por casualidad. Seguro que toda su vida ha sido un juego donde las personas han sido meros obstáculos para sus deseos.
Mi Compi se ha largado a la calle con Viccent, y por lo que tardan en volver, supongo que le estará intentado lavar el cerebro para dejarme en mal lugar y contarle así su versión de la realidad donde la Tierra gira en torno a ella y todos debemos rendirle pleitesía.
Pablo Coelho decía algo parecido a que cuando queremos algo de verdad, el Universo entero conspira para que lo consigamos. Realmente creo que faltaba un NO, ponedlo donde creáis conveniente. En fin, quería estudiar con tranquilidad y con independencia, pues toma: SIN TRABAJO Y SIN PISO.
13/06/2006
El precio de la vaselina sigue subiendo, ahora doy gracias de haber sido previsor por comprar mi bote de 5 kg. con bastante tiempo de antelación, porque ahora mismo no me canso de ver entrar y salir gente de la farmacia, sobre todo compañeros que intentan sacar adelante una ingeniería, como si el hecho de llegar a ostentar el título de ingeniero te fuese a cambiar la vida. El de rey vale, pero el de ingeniero informático…
Normal que el farmacéutico no haga más que hablar con sus dependientes de la oleada de hombres recién salidos del armario, porque el primer año puede que uno no se dé cuenta es hasta normal, pero cuando ya van tres es imposible esconderlo: a ti no te gusta la carrera, a ti lo que pasa es que te gusta que te den por culo con una frecuencia mínima de tres veces al año.
Este año, como buen periodo de cambios, me he sorprendido a mí mismo en muchísimas facetas de la vida, pero quizás donde me he llevado la mayor de las sorpresas ha sido en el tema de estudios: nunca pensé que podría estar una media de ocho horas diarias encerrado en una biblioteca (eso sí, descansos incluidos), y no, no es por aquello del legendario polvo en los aseos porque tampoco es que hayan tantas distracciones femeninas como para si quiera planteárselo.
Quiera o no, los veinticuatro años se notan, y si bien, seguiré patinando y comportándome como un crío (le pese a quien le pese y me miren como me miren), la responsabilidad cae sobre mi cabeza como una losa que, lejos de resultar pesada, se me asemeja liviana hasta el punto de sentirme cómodo con ese pequeño esfuerzo.
Por más veces que he oído la frase: “mens sana in coropre sano”, nunca le había encontrado tanto sentido como ahora, las dos horas de deporte diario, son el complemento perfecto a las ocho de estudio. Nunca había tenido tanta capacidad de concentración, duermo fenomenal y me siento de puta madre. Mi vida ha pasado, del caos primordial al orden absoluto. Pero si algo me ha enseñado la historia es que esto no es permanente, es más es justo en estos momentos cuando tiene que estar a puntito de entrar en escena una mujer. Porque sí, porque desde los orígenes de la historia siempre habéis sido las malas, las que tentaron con la manzana del pecado, las que han provocado guerras… las que tienen esas curvas… y esos labios… y esas miradas que hacen que me tambaleé y… me pierda… y me pierda… y… Ya está, ya me perdí. Siempre ha sido más fácil echar la culpa a los demás que reconocer que mi culpa ha sido el desvivirme demasiado por la otra persona, hasta el punto de cambiarme la vida.
En fin, que estoy en periodo de exámenes y mi vida seguirá siendo la biblioteca y los patines hasta el día 26 de Junio. Pero con eso de que mi amigo Phoenix, ha abierto su blog, y a mi me ha entrado la envidia sana y me hecho medio recordar qué era esto de escribir. Así que por una noche, vuelvo a robarle horas al sueño para juntar unas pocas palabras y publicar algo de nuevo, aun siendo consciente de que esto tardará en volverse a repetir.
Y ahora si me disculpan he de irme a dormir que mañana me toca madrugar para poder asegurarme una mesa sobre la que apoyar los libros y apuntes de cálculo infnitesimal.
31/05/2006
Los exámenes están a la vuelta de la esquina y todo el mundo se lleva las manos a la cabeza encerrándose en bibliotecas, unos con la esperanza de aprender en dos días lo de todo un año, otros, con la de que la leyenda sea verdad, y esa noche acaben echando un polvo en los aseos. La extensión de este segundo rumor es tal, que estoy por llamar a Friker Jiménez y a Mulder y Scully para que lo comprueben, porque últimamente viene a ser algo así como aquello que se dio en televisión con un perro, la mermelada y Ricky Martín, todo el mundo conoce a alguien que lo vio, pero nadie lo ha experimentado directamente en sus propias carnes.
Hará un par de semanas más o menos, comencé cierta asignatura conocida con el nombre de estadística, aunque bien podrían haberla llamado adivinatoria, porque de ciencia tiene poco, menos aún de ciencia exacta. Tanto es así, que si repitiese y el año que viene me impartiesen esa asignatura Rappel o Aramis Fuster vestidos con una bata blanca tampoco me extrañaría.
El caso es que dos semanas acá es el periodo exacto en que mis capacidades de coordinación en el habla y pensamiento se han ido deteriorando, así como mi dedicación por el blog. Y por lo que sé, la cosa va a ir a peor. Ya veremos si de aquí al 26 de Junio, fecha de mi último examen, soy capaz de vocalizar algo coherente.
Así que por si me quedaran daños cerebrales irreversibles me despido de todos vosotros que habéis construido este blog con vuestras opiniones, y también me despido de los otros, los voyeurs, esos que me habéis dado tantas fantasías.
10/04/2006
Siempre que cae algún libro entre mis manos, jugueteo con sus páginas sin buscar ni leer nada en concreto. Dejo a mi mente que cace palabras sueltas, y si alguna de ellas capta especialmente mi atención leo ese párrafo.
Cuando “MIsa” me pidió que hiciese de mensajero pasándole un libro a “la Golfa”, no iba a ser menos. Esa mañana, en vez de entretenerme contemplando la flora universitaria (no, por una vez no me refiero al sexo femenino), el trayecto entre la cafetería y la biblioteca lo amenicé revisando, a toda pastilla, bloques y bloques de texto.
Todo juego tiene sus reglas, y si alguien no se lo cree, que pruebe directamente a meter mano a un/a desconocido/a sin pasar antes por los preeliminares ni por la danza del cortejo.
Demostrada mi teoría, repito: todo juego tiene sus reglas, y la única que yo sigo en esta perversión literaria, es la de hacerla en orden inverso, es decir, empezar por la última hoja, en plan “japo”. En este caso, al llegar al final (las primeras hojas del libro) una extraña anomalía de mi ser, también denominada parte “maruja” o “cotilla”, hizo acto de presencia para leer una dedicatoria.
La dedicatoria en cuestión, era una felicitación navideña además de una declaración de amistad. Si no hubiese leído la firma y no conociese a la dueña del libro podría haber pensado que aquello era una declaración de amor eterno.
Yo, siempre he hecho saber a mis verdaderas a amistades lo que me importan, pero en aquella dedicatoria habían sentimientos claros y directos, una verdad desnuda que no estaba tapada por tabúes sociales.
Recordando, recordando, me han sobrevenido otras tantas veces donde había visto algo parecido, pero ninguna de ellas se producía entre dos hombres. Y es que, entre la educación social recibida y nuestra preocupación por meter y que no nos metan, la mayor parte de los hombres emocionalmente estamos en pañales. Y tendemos a confundir cualquier signo de cariño con una invitación al domitorio o con una pastilla de jabón torpemente lanzada en unas duchas.
P.D. Si en un examen de matemáticas discreta te encuentras con una pregunta donde te piden que hagas un polaco invertido qué harías:
a) Pedile cita para una tutoría en privado con el profesor.
b) Directamente y en mitad del examen bajarte los pantalones y los calzoncillos y apoyar los codos sobre la mesa.
c) Explicarle gentilmente que no es tu tipo, que pincha y que tú tienes una extraña perversión por la que sólo te ponen los cromosomas doble X.
(Ya sé lo que he dicho anteriormente, pero un polaco invertido suena a todo menos a una muestra de cariño).
5/04/2006
Comienza el segundo cuatrimestre, nuevas asignaturas, fuerzas renovadas y en mi cabeza atormentándome el siempre peremne: “Este cuatrimestre me lo voy a tomar en serio”.
Todo va bien, por ahora las clases son tan simples y las llevas tan al día que empiezas a pensar: “Total por faltar a esta clase que ya sé de qué va no creo que pase nada”.
Eeeeeennnnnggggg!!!!!! PRIMER ERROR!! Porque esa clase acaba conviriténdose en semanas y cuando quieres entrar has pasado de esto es un computador a la implementación del sistema de semáforos de una cuidad y no sabes si Moore y Mealy son héroes de la reconquista, defensas de algún equipo inglés que quiere fichar el Madrid o un par de cabrones que, como follaban poco, pensaron que lo ideal sería hacer cosas ridículas para joder a los estudiantes de informática.
Te pones las pilas y en un fin de semana casi lo llevas al día. Desfase mínimo respecto a las clases Te conviertes en el niño preferido del profesor, al que siempre recurre cuando alguien no es capaz de responderte. Por lo que al poco tiempo, no sabes cómo, acabas en un callejón oscuro luchando por escapar de un montón de compañeros trepas que, o bien quieren darte una paliza por no ser tan vagos como ellos, o tratan de aprovecharse de tu esfuerzo, es decir, que curres por ellos mientras se van de fiesta y al césped.
Al final acabas siendo un antipático medio creidillo, algo así como un Vicente Repelente, simplemente porque te esfuerzas tanto en la carrera que vives por y para ella, obteniendo como resultado una vida social nula y, a su vez, estar más amargado que el culo de un pepino.
Como siempre ocurre por estas fechas se cambia de hora y llevo un “Jet lag” peor que si hubiera ido y vuelto de Australia en un fin de semana: ritmo de estudios roto.
Semana Santa está a la vuelta de la esquina y eso significa que si quiero disfrutarla tengo que pegar un apretón en plan “sprint” final. Semana Santa es una buena oportunidad para hacer una escapada y salir de este pueblo donde cada día que pasa me ahogo un poquito más. Esa escapada conlleva un gasto económico que mi cuenta bancaria no puede soportar. Así que a parte de las prácticas universitarias, toca currar en ese proyecto web que está aparcado más de un año.
Como no soy una persona a la que le pueda la presión, me he tirado como unos dos días en los que ha reinado la improductividad a causa del agobio. Milagrosamente esto no ha hecho que rompiera el ritmo de estudios porque ya no existe.
El refranero popular es sabio y dice que no hay mal que por bien no venga, y Xavier y sus sectas me enseñaron que hay que buscar el pensamiento positivo de todo esto, y… oiga, que sí, que lo hay.
Ya no llevo las clases al día y paso de pegar otro apretón (porque como apriete más acabo en el cuarto de baño echando las tripas y los sesos por la pata abajo).
Pensamiento positivo: tengo vida social y pienso aprovecharla. El próximo martes Phoenix y yo nos vamos a las Paellas de la Politécnica, aceptando, como no, la invitación de unas compañeras de carrera de sentarnos en su mesa.
Cría buena fama y échate a dormir: El hecho de haber sido Vicente Repelente y alumno ejemplar en ciertas asignaturas me confiere, por un lado, cierta simpatía y holgura con los profesores. Y por otro lado, la fama de super-programador (que no sé muy bien de dónde ha salido, porque conozco gente mucho mejor) ha hecho que una compañera me haya ofertado 120€ por hacerle la práctica de FP2, la del editor de textos no interactivo (aunque aún está por ver, si se confirma mi escapada será más gratificante).
Haciendo una valoración global me encuentro con que, ahora mismo, tengo una cama insatisfecha que amenaza de abandonarme por otro que le haga más caso. Por lo que en el único punto donde no encuentro el pensamiento positivo es a la hora de explicarle a mi cuerpo que la falta de horas de sueño es buena.
P.D. Al final va a resultar que el pensamiento positivo casi funciona y que hiciste mal en abandonar la secta, Xavi.
23/02/2006
Anoche domrí tres horas, anteanoche cuatro, las ocho horas de rigor se perfilan en mi mente como una leyenda. Obviamente hay consecuencias, y seguir el hilo de algunas clases empieza a tornarse complicado.
Primera cabezada, saco una hoja para entretenerme antes de que mi cabeza choque estrepitosamente contra la mesa. Cojo el lapicero -¡ Dios! Llevo años sin dibujar, ya no me acuerdo como era esto.
Miro al papel en blanco y comienzo a trazar líneas sin sentido. El sonido del roce del grafito desprendiéndose sobre el papel despierta algo en mi interior. Una mirada empieza a perfilarse sobre el folio y voy dándole forma a la criatura. Con cada sombra los recuerdos asaltan mi mente y me llevan a cuando esos dibujos de “bichos extraños” poblaban los apuntes y mi mesa en el instituto.
Dicen que muchos pintores reflejan sus demonios interiores en sus obras a modo de terapia. Nunca me he considerado un pintor, ni dibujante, ni nada parecido, pero hasta donde alcanzo a recordar, una colección de extravagantes figuras a modo de gárgolas y demonios han estado presentes en muchos de mis dibujos, en muchas horas de clases aburridas. Si es verdad eso de los demonios interiores, tengo que estar muy jodido.
16:00 - Diseño Asistido por Computador
9/01/2006
Viendo cómo se van acercando peligrosamente los exámenes en la universidad, no he podido acordarme de cierto mail referente al tema, que Phoenix se ha encargado de rescatar. Así que sin saber muy bien cuándo podré volver a escribir algo, os lo cuelgo aquí para vuestro disfrute personal y para que sepáis como serán, más o menos, estas semanitas que me quedan hasta el trece de febrero.
=====================================================================================================
————————————
Diario de un estudiante
————————————
07.45 a.m - Suena el despertador.
09.45 a.m - Pablo se despierta vestido, desayunado y duchado en la biblioteca sin tener muy claro cómo ha llegado hasta allí.
09.46 a.m - Pablo se quita una legaña.
09.47 a.m - Pablo se quita otra legaña.
09.48 a.m - Otra legaña.
10.00 a.m - Pablo saca los apuntes, el discman y se pone a mirar al infinito.
10.30 a.m - Un pibón de escándalo se cruza entre Pablo y el infinito.
10.31 a.m - Erección.
10.32 a.m - Pablo posa la vista sobre los apuntes y comprueba que están en arameo.
10.33 a.m - Pablo busca un diccionario de arameo.
10.34 a.m - Pablo descubre un dicionario Arameo - Binario.
10.36 a.m - Pablo recibe un curso intensivo de binario.
11.00 a.m - Pablo descubre, al intentar traducir los apuntes, que están en español.
11.01 a.m - Pablo maldice al Jebi por tener esa letra de mierda.
11.02 a.m - Pablo anota en el dorso de la mano “Cortar manos Jebi la próxima vez que le vea”.
11.03 a.m - Pablo vuelve a posar su mirada en el infinito.
11.35 a.m - Pibón.
11.36 a.m - Erección.
11.45 a.m - Pibón.
11.46 a.m - Erección.
11.47 a.m - Pablo se plantea bajar a los baños y arreglar sus problemas de atención mediante el onanismo o cambiar de sitio y ponerse de cara a la pared.
11.50 a.m - Descanso para un cigarrillo.
13:50 p.m - Vuelta a la biblioteca tras 27 cigarrillos y un cáncer de pulmón.
13:51 p.m - Pablo mira los apuntes y descifra la primera línea.
13:52 p.m - Descanso para comer.
15:45 p.m - Regreso al estudio.
15:56 p.m - El infinito intenta acaparar la atención de Pablo. Para evitarlo, Pablo hace garabatos en una hoja.
16:00 p.m - Etapa rosa de Pablo.
16:30 p.m - Etapa azul de Pablo.
17:00 p.m - Etapa cubista. Pablo anuncia su retirada del mundo de la pintura.
17.01 p.m - Pablo vuelve a mirar los apuntes.
17.02 p.m - Pablo se rasca la cabeza.
17.03 p.m - Pablo descubre que se ha equivocado de apuntes.
17.10 p.m - Intento de suicidio frustrado de Pablo: los folios no cortan lo suficiente.
17.15 p.m - La malvada inopia secuestra a Pablo.
17.30 p.m - Pablo visita Babia.
17:45 p.m - Pablo visita las Nubes.
18:00 p.m - Pablo visita La Parra.
18:20 p.m - Pablo fija la vista sobre los nuevos apuntes.
18:30 p.m - Erección injustificada. Pablo conversa con sus genitales: “¿Qué has visto tú que no he visto yo?”.
18:31 p.m - Descanso para un cigarrillo.
21:00 p.m - Vuelta a los estudios tras tres cervezas, un pacharán y 45 cigarrillos. Enfisema pulmonar.
21:01 p.m - Pablo mira los apuntes.
21:02 p.m - Pablo se rasca la cabeza otra vez.
21:03 p.m - Pablo descubre que se ha vuelto a equivocar de apuntes.
21:07 p.m - Nuevo intento de suicido frustrado: la cabeza no cabe en la taza del water.
21:10 p.m - Pablo escapa de la inopia, del infinito y de un grupo de ninfómanas empeñadas en provocarle continuas erecciones.
21:45 p.m - Pablo lee y asimila tras un arduo esfuerzo las quince primeras páginas del temario.
21:46 p.m - Pablo descubre una nota a pie de página: “Las 15 primeras páginas no entran a examen”.
21:47 p.m - Tercer intento frustrado de suicidio: tras envolverse en apuntes, Pablo descubre que el mechero no enciende.
21:50 p.m - Pausa para un cigarillo.
22:30 p.m - Retorno a los estudios.
22:31 p.m - Pausa para otro cigarrillo.
23:00 p.m - Vuelta a los estudios.
23:01 p.m - Reflexión: “Me quedan exactamente dos horas de estudio”.
23:02 p.m - Ataque de angustia existencial.
23:30 p.m - Pablo se hace a la idea de estudiar seriamente la hora y media que queda.
23:31 p.m - El sujeto frente a Pablo, futuro ingeniero de telecomunicaciones, empieza a roncar.
23:45 p.m - Pablo se deshace del cadáver de un ex-futuro ingeniero de telecomunicaciones.
23:46 p.m - Descanso para coger algo de comida basura de la máquina de la entrada.
23:55 p.m - Descubrimiento de que el sandwich de cangrejo llevaba caducado un cuatrimestre.
23:56 p.m - Pausa para vomitar.
00:00 a.m - Retorno a los estudios. Propósito firme de estudiar la última hora que queda.
00:01 a.m - Suena el móvil. Pablo maldice.
00:02 a.m - Pablo escapa de las manos del resto de los estudiantes que pretenden lapidarlo con pesados volúmenes de ingeniería.
00:03 a.m - Pablo coge el móvil. Pablo cuelga al escuchar: “¿Qué, estás estudiando mucho?”.
00:04 a.m - Pablo tira el móvil a la papelera.
00:05 a.m - Pablo posa su mirada sobre los apuntes.
00:45 a.m - Pablo se despierta con los apuntes pegados a la cara.
00:46 a.m - Pablo vuelve a mirar los apuntes.
00:55 a.m - Pablo se despierta con los apuntes pegados de nuevo a la mejilla mientras suena por megafonía: “La biblioteca cerrará sus puertas en cinco minutos”.
00:56 a.m - Pablo mira los apuntes.
00:57 a.m - Pablo se rasca la cabeza.
00:58 a.m - Pablo descubre que se ha equivocado por tercera vez de apuntes.
00:59 a.m - Ingestión de media tonelada de apuntes fotocopiados: les falta sal.
01:00 a.m - Pablo abandona la biblioteca satisfecho por su completo aprovechamiento de las horas allí pasadas.
01.01 a.m - Pablo enciende un cigarrillo.
01:02 a.m - Pablo se lanza bajo las ruedas de un camion de 18 ruedas.
P.D. No hagáis como Pablo. Y suerte para los exámenes, estudiantes!!
=====================================================================================================
19/12/2005
Somos las hormonas sexuales de Vacío y hemos tomado total control de su cuerpo aprovechando que él estaba algo despistado y el campus algo sembrado. De todos modos aunque quisiese tampoco podría articular algo con sentido. Lo hemos drogado y lo tenemos bajo cautividad, si queréis volver a verlo con algo de la poca cordura que tenía anteriormente queremos que paguéis por un rescate.
Y para que veáis que esto va en serio, aquí os mandamos un prueba:
- Venga, Vacío, di algo.
- ññññññññgggggggggggg ¡¡¡ MUUUUUUUJEEEEEREEEEEEEEESSSSSSS!
Y eso que todavía no ha llegado la primavera, el calorcito y la poca ropa. Entonces anularemos completamente su personalidad y será sólo una mole de testosterona con cinco extremidades. YUUUUPIIIII!!!!
— Connecting to Void —
Así no se puede ni estudiar, ni estar atento, ni mostrarse natural, ni leches. Cuando no es la biblioteca es paseando por el campus, y cuando no, el autobús o atendiendo en clase. Imposible. Y es que ahora mismo parecía que se podía tranquilizar un poco la cosa como para poder escribir estas líneas (eso de tranquilizar la cosa lo uso como un giro, no hago referencia a mi órgano sexual, o sí, ya no lo sé). Pero acaban de llegar una morena con cara de ángel y otra con cara de niñita inocente jugueteando con chupi con un vicio…. VAYA MORBO!
— Transmisión Interrumpida —-
- Quisiera que fueses estampilla, para pasarte la lengua y meterte en el sobre. - Hormona Albañil.
- No me deslumbran tus ojos,
ni me impresionan tus senos.
Con que tenga yo tus nalgas
lo demas es lo de menos. - Hormona Pintor.
- Quisiera ser pirata,
no por el oro ni la plata,
sino por ese tesoro que guardas entre las patas. - Hormona Cálico
— Reconnecting —
En fin, debido a una acumulación de trabajo y a mi incapacidad mental y nula concentración, anuncio la cancelación de una serie de artículos que tenía preparados (más bien pensados) para esta semana. Igualmente notarán (si no la habían notado ya) una menor participación de mis comentarios en sus respectivos blogs.
CERRADO POR GOLPE DE ESTADO HORMONAL
DISCULPEN LAS MOLESTIAS.