El motivo del cambio

16/01/2009

Amor de teletienda [Divagaciones] — escrito por Void a las 01:15:25

Quizás sea más fruto de un par de cervezas que la necesidad de escribir algo. Pero es algo que veo todos los días cuando conecto el “messenger”, recibo ciertos mensajes al móvil o miro alguna actualización del “fotolog”. Pequeñas tonterías, o falsedades que por sí solas no significan nada, como gotas de agua. Y, como gotas de agua, al final, el tiempo y la constancia hacen que acaben erosionando la roca: produciendo cañones donde antes habían llanuras y abruptos acantilados en las colinas que tienen la desgracia de colindar con el mar.

Igual que una tortura china, gota a gota golpeando en mi cabeza veo, día sí y día también, gente que se dedica a preconizar y a reafirmar su amor, a difundirlo a los cuatro vientos como si fueran las personas más románticas del mundo (las únicas con derecho a amar). En este punto es cuando alguien me comenta que soy así de funesto y crítico porque ahora mismo no estoy en una relación o porque, incluso, no tengo sentimientos (prrrrt!!! => para quien no lo tenga claro, esto es un sonido de pedorreta).

A ver, tengo amigos que están muy bien con sus actuales parejas y no se dedican a demostrarlo con una constante vomitera de cursilerías de color rosa y llenas de flores y ositos de peluche. Ellos son felices, lo saben y también su círculo de amistades cercanas: sobra. Tampoco es que tenga nada en contra de las manifestaciones de amor, pero… ¿tan mal va tu relación para que la tengas que maquillar tanto? O dicho de otra forma; en un mundo consumista como este ¿pretendes que me crea tu amor es tan jodidamente bueno cuando estás haciendo una publicidad digna de un canal de teletienda a las cinco de la mañana? Quizás el problema sea ese: que tu miedo a quedarte solo, a los formalismos sociales, a decidir por ti mismo, sin depender de nadie o que nadie dependa de ti no te hace comprender que el amor no es ni bueno ni malo, no es un bien de consumo, sino, en primer lugar, una relación entre dos personas (al menos, el tipo de amor del que aquí hablamos), y que por tanto conlleva los mismos miedos, inseguridades y demás taras que pueden afectar a cualquier persona (sólo que multiplicado por dos).

¿De verdad piensas que me voy a creer esa mierda? ¿Crees que me creeré tu publicidad cuando ni si quiera le creía a Chuck Norris ni a Linda Evangelista cuando intentaron venderme esas máquina de felicidad eterna en forma de perfectos abdominales, cuando llegaba completamente borracho a casa a las tantas? ¿De verás crees que me creeré eso cuando algunas de esas personas que tanto enarbolan la bandera de la extrema ñoñería fueron o intentaron ser infieles a sus respectivas parejas conmigo?

¿Sabéis qué os digo? Que os jodan. Que os den. Que ya he gastado mucho tiempo intentando buscar dónde está el error. Mucho tiempo intentando comprender a ciertas personas, que han resultado ser auténticas taradas. Mucho tiempo pensando que era yo el error, que el fallo era completa y absolutamente mío. Minando mi inseguridad, y lo peor de todo, llegando a autocompadecerme por todo eso.

Así que, la próxima vez que intentes autoconvencerte, ten el suficiente decoro de no tocarnos las pelotas al resto y hacerlo tú solo delante de un espejo.

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