El motivo del cambio

23/04/2008

La pirámide de Maslow [Mi Vida] — escrito por Void a las 09:58:06

Visto desde lejos intimidaría ver un grupo tan grande de gente moviéndose al unísono, perfectamente coordinados, como si los dirigiese una consciencia superior. Pero de cerca, esa maravillosa estructura se derrumba, quedando reducida a una infinidad de personas, una enorme masa de sujetos, tan preocupas en dirigir sus miradas hacia el frente que nunca verán quien tienen a su derecha. Pero, aún así, su movimiento queda sincronizado por el latir de los semáforos.

En tu mente un sitio así podría ser Atocha, Picadilly, Time Square… cualquier “rincón” del mundo moderno. De hecho podrías ser tú el que viese asaltada su rutina, su día a día, con una pregunta un tanto peculiar:

- Disculpe un segundo por favor, me gustaría proponerle un negocio inusual: le vendo mis principio.

Detrás de una pregunta así seguro que se esconde alguien con pintas de loco, melena desgarbada, ropa rasgada… Lentamente giras, el cuello buscando al mendigo que se llevará tu dinero del día destinado al café. Mientras esperas que todo haya sido un error de tu cerebro por la falta de sueño, retiras un auricular de tu oído.

- ¡¿Qué?!

- Eso, que le vendo mis principios.

Pero allí, donde se supone que debería haber una especie de mendigo con mirada errática, se encuentra un hombre de unos cuarenta años, metro ochenta, recién afeitado, bien peinado y mejor vestido. A su lado, un niño con uniforme de maristas y mochila al hombro le coge la mano. El asombro con el que te mira contrasta con la seguridad con la que lo hace el posible padre.

- ¿Qué me responde, hay trato?

- ¡¿Está usted loco? ¿Por qué iba a querer comprarle los principios? ¿Cree que me sobra el dinero para irlos regalando a alguien que incluso puede permitirse el vestir mejor que yo?!

Apenas acabada la frase, el hombre se gira en dirección al niño, con total despreocupación, como si nada de eso hubiera ido con él.

- ¿Ves hijo? Acabas de aprender la lección más importante en tu vida: tus principios nunca te darán de comer, y no importa cuantos maestros, filósofos o moralistas traten de convencerte de lo contrario. La moral es un lujo que nos podremos permitir hasta que hayamos saciado nuestras otras necesidades.

5 Comments »

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  1. Lo mismo pasa con el orgullo, lo mismo pasa con muchas cosas… en esta sociedad de mierda en la que casi nos meten al chamizo en la politecnica de Vicerector… xD

    Comment by Emil — 23/04/2008 @ 10:45:54

  2. …esto me recuerda que no voté ayer. El peso de mi conciencia (que es casi tan grande como el de mi cabeza) me hará bajar hasta el infierno, donde arderé hasta la eternidad. Padre, le confieso que he pecado y me arrepiento.

    :(

    :*!

    Comment by Adrian — 23/04/2008 @ 10:50:17

  3. Has vuelto!

    Y vaya… qué profundidad. Creo que soy bastante fiel a mis principios, a veces, a ratos, no se…
    Un besito.

    Comment by Fi2 — 24/04/2008 @ 21:22:21

  4. Buscando que es la madurez, para intentar explicarselo a una persona, me he encontrado con tu blog.
    Me gusta leerte, y me siento identificada con muchas entradas, sobretodo con esta,cuando recuerdo como son mis mañanas en el metro.

    Comment by Galilea — 14/05/2008 @ 22:26:33

  5. Así que escribe más ;-)

    Comment by Galilea — 14/05/2008 @ 23:10:56

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