El motivo del cambio

7/06/2007

Copa rota [Mi Vida, En el Abismo] — escrito por Void a las 01:52:34

A veces tengo la sensación de ser una copa de cristal finísimo, capaz de entrar en resonancia y vibrar conjuntamente con todo lo que me rodea, y tal vez por eso, me dio por forrarme con poliestireno expandido. La verdad es que dentro del embalaje se está de puta madre. Así ocurre, que de tiempo en tiempo, se me olvida que fuera sigue habiendo una vida con la que ir llenándose para volverse a vaciarse de nuevo (por favor, tratad de leer esto con la mayor seriedad posible). Pero sigo teniendo miedo a romperme cuando el sonido es tan agudo como para dañar los oídos. Tengo miedo de quebrarme porque jode bastante ir recomponiendo todos los pedazos. Miedo, ja! estúpido sentimiento colado en nuestro ADN como defensa para perpetuar la especie. Sí, estúpido, irracional, pero seguimos estando indefensos ante él, pasan los años y estos nos sirven para apaciguar los temores, aunque sea cierto que han ido cambiando de forma (el hombre del saco ya no es enemigo).

Sigo siendo frágil por necesitar un embalaje, por a veces pensar en el camino fácil, el rápido, y esconder la cabeza. Soy frágil porque me siento incompleto, porque mis amigos son más importantes de lo que nadie piensa. Soy frágil porque la estupidez que veo día a día todavía es capaz de descentrarme lo suficiente como para estar escribiendo esto en vez de estudiar para el examen de mañana. Tal vez por eso sigo necesitando mi corcho blanco, porque evita que consiga vibrar con las ondas que emiten algunos gilipollas, todos ellos forrados en su papel de burbujas del que ni si quiera se han despegado una sola vez, y no por miedo a romperse, sino porque ni si quiera han sido capaces de ver que lo llevan puesto. Ellos no vibran, no sienten lo que les rodea, no temen a romperse porque nunca han sabido qué es un golpe. Sólo de vez en cuando, ante la repentina muerte de un colega al volante, han visto a lo lejos algo que se astillaba y han saltado con lágrimas que iban más allá de la comprensión de la vida y del dolor, alardeando de sufridores, de empáticos, de haber soportado el dolor de Cristo cuando estaba en la cruz. Cuando ellos quieren un coche compran el más caro y grande, cuando cagan, cagan oro y sus bellezas doradas inundan todos los retretes hasta desbordarlos. Cómo iba a ser si no su dolor cuando sufren.

Copas envueltas de papel de burbujas, copas que nunca entederán su cometido porque nunca fueron llenadas, incapaces de percibir un armónico. A fin de cuentas, copas tan sólo preocupadas porque el borde que las bañaba pierde su color.

2/06/2007

La pela es la pela [Mi Vida] — escrito por Void a las 23:17:37

Así rezaba la noche del jueves la pantalla de mi ordenador, cuando en mitad de una práctica me preguntaba a mi mismo si debía seguir teniendo fé en la raza humana cada vez que aparecía el dinero de por medio.

Si hace poco estaba contentillo por abandonar mi piso (a ver no me contenta mucho dejar de ver a una de mis compañeras), al final no me quedan más cojones que seguir otro mes más, y no por placer ni nada parecido, sino por mi casera, que se negó en devolverme la fianza amparándose en un papelajo con firmas y tachones sin ninguna obligación legal, al que ella llama cariñosamente contrato, yo, por contra, le llamo digo obscenidades cuando estamos en la cama, como que es un trozo de papel del culo o una papeleta de voto al PP, le pone, lo sé.

En cualquier otro momento le habría dicho que se quedase con la fianza, a ver si con un poco de suerte, tratando de mantener ese descomunal trasero que tiene, se lo gastaba todo en pasteles y se moría de un infarto, librando al mundo de otro hijo de puta más, pero con 11.61€ en el banco, no hay huevos.

Por contra, tuve que conformarme en una discusión ridícula que yo conducía por donde me daba la gana, hasta que hice que se sintiese mal consigo misma por haberse comportado de una manera tan vil y rastrera. Claro está que eso no hizo que cambiase de opinión con respecto a la fianza, con 160€ uno se puede comprar tal cantidad de helados y pasteles que se te quita cualquier depresión del cuerpo.

Lo malo, también fue que al hacer algo así, la sensación de bienestar fue igualita, igualita que a la de malestar, porque ni soy así, ni me gusta serlo y ni mucho menos tengo una conducta moral tan impoluta como para ello.

Hace poco ha sonado mi móvil, era ella informándome que el lunes se pasará a recoger la mensaualidad de Junio. Creo que en mi discusión fui muy suave, debería haber usado el maltrato psicológico hasta haberla convencido que por el bien de todos debía saltar en ese mismo instante por la ventana.

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