Siempre hablo de lo mucho que he evolucionado personalmente o he madurado últimamente, pero creo que el hecho que verdaderamente constata “eso de que me estoy haciendo mayor” es que mi día favorito de la semana ha pasado de ser los viernes a ser los lunes.
He cambiado el indicio de la juerga, la borrachera y el fin de semana por las ocho horas de oficina. Visto así, no sé si estoy hablando de madurez o de gilipollez. Claro, como los dos acaban en -ez, los mismo me estoy liando. O eso, o adoro mi trabajo. Veamos, no soy deportista de élite, sobreentiéndase piloto de F1, tenista o jugador de la NBA, si disfrutase como ciclista, estando sentado cinco horas sobre algo parecido a una roca con forma fálica, estaría tan mal de la cabeza como el que disfruta regalando a un precio ínfimo las mejores ocho horas de su día (pero hay que vivir, ya sea moviendo el culo delante de una cámara en el Mortirolo, o delante de las salidas de administración). Tampoco soy actor porno de pelis hetero (ojo, cada uno que barra para su casa), ni un Rock Star (o un triunfito, quié sabe, esto es como lo de antes, para gustos: colores). Entonces, si no soy nada de eso, ¿dónde está el truco? Porque fijo que lo hay, seguro que trabajo como camello, médico sin fronteras o en algún otro oficio donde premia más el compromiso social que el dinero. Efectivamente yyy… NO. El truco está en que soy estudiante universitario, que es lo mismo que el estudiante escolar pero con pelos en los huevos, o si lo preferís, como el de instituto pero sin cambios de voz, o, sencillamente, sin tanta estupidez (aunque esto último no se puede decir muy alto).
Da igual lo puteado que esté saltando, durante doce horas, de clase en clase pese a lo soleado, verde y florido que esté el césped del Campus. Cada lunes, después de haber pasado un fin de semana en mi pueblo, es como volver a vivir aquel primer día con tanta belleza por doquier y esas mujeres tumbadas en el césped, tomando el sol, abiertas de pat… EH! Que se me va (puta primavera adelantada, aún no me he concienciado para esto).
A lo que iba, ahora los lunes son mejores que ese día, si cabe. En cada uno de estos primeros días no hay carreras ni codazos por coger un viaje de una hora en un autobús, casi siempre mal oliente, con el “reggeaton” sonando a un volumen que traspasa la música que lleves en los auriculares. Y esto es algo que permanece inmutable por mucho que cambien los conductores. Por lo visto, cuando se sacan el carnet les regalan un CD con todos los éxitos del verano de hace dos años y de Camela, además de desarrollar un pésimo mal gusto para oír el fútbol en la radio a toda pastilla (aunque creo que esto viene de serie por ser español).
La verdad es que me siento bastante afortunado por poder vivir este año en un piso a 10 minutos andando de la universidad, y sobre todo por tener esta segunda oportunidad de estudiar, esta vez, con más cabeza. Y estar así, rodeado de tanta belleza y de todas esas curvas que se insinúan a través de telas ceñidas y sobredimensionados escot…
MIERDA! OTRA VEZ!
Nota mental: Nunca volver a escribir un post al aire libre. Nunca volver a escribir un post al air…


En mi caso el mejor dia es el Lunes porque ya se acaba el puto Domingo que odio tanto… xD
Viva la UA!
Comment by Emilio — 6/03/2007 @ 11:54:14
Madre mía como tenemos las hormonas…groar!
No tienes suficiente con Emilio y conmigo que además asaltas por doquier a las féminas que habitn el césped.
Si te cojo te fo…rro a besos.
Comment by Cob_Hc — 6/03/2007 @ 18:52:10
aquí llueve…así que las féminas van cubiertas y con paraguas…pero es cierto que las mentes calenturientas saben obviar ese obstáculo…;)
besoteeee
Comment by iralow — 7/03/2007 @ 14:01:56