El motivo del cambio

25/02/2007

Alegría morbosa [Mi Vida, En el Abismo] — escrito por Void a las 20:46:41

Siempre que te cruzas en mi vida, algo cambia. Todo lo que me rodea se desmorona dejando pasar de nuevo la luz, para que pueda ver con más claridad lo que realmente importa, algo así como una gota de fairy en una sartén hasta arriba de mierda, un mínimo roce y la grasa se aparta. Y entonces recuerdo el porqué hago lo que hago y qué me trajo hasta aquí. Recuerdo el blog. Recuerdo porqué me gustaba tanto acelerar, cambiar de marcha, correr y dejarme llevar por la velocidad, como un niño malo desobedeciendo aquello que no te gustaba y que trataste de encerrar en un cajón, para quedarte con un despojo bonito: decorativo, pero inútil y molesto para quitar el polvo. Aunque no me acuerdo si el que empezó a encerrar cosas fuiste tú o yo (tratando de prolongar lo inevitable), a buenas horas he oído a mi padre aconsejarme que nunca hay que darlo todo.

Mi hermana me dice que justo hace una semana te vio y que no la saludaste. Ibas demasiado ocupada persiguiendo a corre prisa a ese facha que tienes por novio, para coger el tren, mientras musitabas un enfado hacia tus adentros. Jejeje, me resultan esos mini enfados tan familiares. Siempre fuiste demasiado trágica para según qué cosas y seguro que acabaste convirtiendo en una enorme pelota de odio un simple retraso.

No soy tan perfecto, ni tengo una moral tan elevada. No puedo evitar sentir cierto placer sádico sabiendo que tu elección no fue tan buena. Pero mira, por ese sentimiento que arranca desde la parte más oscura y primitva de mi ser, no hago más que sermonearme sabiendo que alegrarse por el dolor ajeno, por mucho que te haya infligido esa persona (directamente o indirectamente), no está bien. Pero también es cierto que en parte me alegro por mi, por haber “madurado?” algo y dejar de lado esas falsas broncas a las que parece que aún recurres con frecuencia para tratar de llevar siempre tu vida por el camino recto.

Por mucha mierda que haya escrito, lo de antes no son más que palabras, que poco pueden hacer frente a otros sentimientos y a experiencias vividas. Las sonrisas de capullo que cuadro perfectamente a veces, sólo consiguen camuflar malamente el hecho de que, con facha imbécil o no, siempre te desearé lo mejor y la mayor de las felicidades.

Y yo… mientras… pues no sé, supongo que buscando mi propia felicidad, tirando con dos cojones con una carrera que psee, pero que al menos entretiene y resulta a veces divertida. Y bien alejadito de mujeres, sabiendo que la única que podría haberme hecho olvidarte anda un tanto lejos de mi casa.

En fin, parece que nada está tan superado como esperaba y seguramente algún día me ponga treméndamente nervioso al cruzarme contigo al doblar una esquina. Parece que aún tienes algo de poder, y sin vernos consigues que me ponga a escribir de nuevo.

Get free blog up and running in minutes with Blogsome | Theme designs available here