El motivo del cambio

7/11/2006

Tirado de la casa por la ventana [Mi Vida, En la Universidad] — escrito por Void a las 12:23:09

Hace cinco minutos acabo de dejar caer la noticia como una bomba. La cara de Víctor, el casero, y Vicent lo decían todo. No alcanzaban a comprender como tras un mes de buena convivencia, de aparente normalidad y sin problemas, podía afirmar que dejaba el piso de manera tan rotunda.

La noche anterior, como cualquier domingo, había llegado al piso cansado, sin mayores aspiraciones que dejarlo todo limpio y ordenado para empezar el lunes con buen pie, y muy a mi pesar, como diría Leticia Sabater: “Coooooooooooon muuuuuuchaaaaaaa maaaarrrchaaaaa!!!!”.

Primera mala noticia, he mentado a la Sabater, mal presagio. No, en serio, la primera mala noticia fue saber, porque ya se hizo ella notar, que mi compañera de piso ya estaba allí (se jodió la tranquilidad de los domingos). Y lo que era peor todavía, le acompañaban, como no, su mala leche y ese desprecio natural que usa para tratar a la gente. En los cinco años que estuve saliendo con Princesa, nunca me había “comido tanto el tarro”, como lo estaba haciendo ahora con mi “Compi”, para saber qué coño le pasaba y el porqué de sus cambios de humor repentinos. No siempre fue así. Al principio todo era buen rollo constante, yo te hago la cena, tú limpias, jiji, jaja, no te molestes que ya lo hago yo, no de verdad, no insistas, etc. Si llegué a aprender algo de debajo de una mierda de vaca: que allí puedes encontrar setas alucinógenas, algo podemos sacar de provecho de Gran Hermano: las caretas se caen, y cuando eso ocurre, automáticamente se acaba el compañerismo y las buenas intenciones.

Da igual, relájate, no pasa nada, me digo mientras cojo el mando de la televisión para adormecer a mi cerebro y desconectar un poco. Un portazo en el frigorífico y el ruido incesante de vajilla entrechocando me hacen saber que la leona ha salido a cazar, perdón, quería decir que había salido de su cuarto para cenar.

Se sienta y me empieza a hablar echándome la bronca como si fuese mi madre, con palabras que ahora se me asemejan borrosas, dignas de haberlas proferido cualquier niña malcriada de 15 años.

- Cuando hablamos al principio de curso acordamos de que no iban a ser todos los jueves fiesta, bueno todos no, éste no salisteis, porque… qué se yo… porque llovía y hacía mal tiempo - léase con voz de pedante, con tono de que mi verdad es la absoluta y universal.

(Claro, esta niña no se ha enterado de que yo los fines de semana trabajo para poderme costear el piso y la carrera y que los jueves son los únicos días libres, además prefiero mil veces mojarme y pasar frío a verle esa cara esculpida en mármol de niña prepotente. Por si fuera poco no he montado ninguna fiesta en el piso)

- Perdona, no han sido todos los jueves, que yo recuerde. Estos tres últimos no he salido, que yo sepa.

(A ver a santo de qué te justificas gilipollas, esto es subrealista sólo falta que ahora mismo pasen los enanos roba-calzoncillos de South Park al ritmo de su pegadiza melodía. Emilio tenía razón, peor que un matrimonio pero sin la obligatoriedad de tener sexo los fines de semana)

- Además, te traes tus amigos a cenar y luego se queda Emilio a dormir. Qué pasa si a mi me da por estar aquí sentada con una bata, una mascarilla y el pelo recogido en un moño?

(Ahí va! Ésta se cree el ombligo del mundo! Pero vamos a ver, y se pensará que todo el día estamos pensando en follárnosla. Chst! Calla que estás alterado y como hables la lías y gorda. Tú tranquilito, moderado y no digas nada exaltado ni fuera de lugar)

… (unas frases más tarde)

- Perdona pero creo que tienes un problema con el control, necesitas controlarlo todo - le alego después de que ella me apuntase la necesidad de que yo le informase acerca de cuándo iba a traer a alguien, cuando me iba y volvía y cuando me sentaba en el retrete.

- Tú no puedes prejuzgar a las personas así como así para tratar de evadir tus problemas - responde severa. Un leve temblor en su tono de voz me permite ver que eso último le ha afectado y contraataca.

- Además, tú eres una de esas personas que no son guays, ,si no que tratan serlo dejando mal a los demás.

(Y tachán, en la pista central: LOOOOSSSS PAYAAASOS!!! Había una vez, uuuuun circooo que alegraba siempre el corazón…)

- Mis amigos piensan lo mismo que yo- refuerza su idea, de una manera tan seria, que incluso da credibilidad a eso de que lo más importante en esta vida es ser guay.

(Si pretendían salir los enanos roba-calzoncillos llegan tarde, acabamos de cruzar a otra dimensión y las palabras absurdo y subrealista alcanzan un nuevo significado para mi)

- Perdona pero en ningún momento pretendía hacer algo así, porque en primer lugar me la SUDA ser GUUUUAY o NO, al igual que la opinión que tenga la gente de mi - respondí yo disculpándome por cualquier posible ofensa (mal hecho).

- Pues lo hiciste cuando estando mis amigos en la cocina te dije que si sabías qué estropajos eran los que no rayaban la sartén que ya podía estar yendo a comprarlos y tú me respondiste que: “Claro, como soy el único que limpia….”.

- Creo que dije que soy el único que tiene manos.

- No, dijiste que limpia porque yo te respondí que no se notaba por como estaba la cocina.

(Anda, pues va a tener razón la señorita. Cómo se acuerda la jodida de las veces que me responde)

NOTA: Sí, considero que tiene razón, esa frase estaba algo fuera de lugar y no debería haberla dicho delante de sus amigos. Pero viene motivada de una situación de tensión anterior (todo era una situación de tensión). Era la primera vez que le respondía y consideré que tenía que darse cuenta de que no era su recadero, además de dejar entrever a sus amigos que no era tan maravillosa y que gracias a ella no había buen rollo en el piso (TOMA! Por ir de profe! Que no eres el padre de nadie Vacío, a ver cuándo te das cuenta!).

- He hablado con Víctor y le he pedido que me ponga un candado en mi habitación porque la semana que viene me voy y quiero hacerlo tranquila, así que si quieres que te ponga uno, llámalo.

(Claro, porque cuando tú no estás, mis amigos y yo nos dedicamos a oler tu ropa interior usada y a masturbarnos encima de tu cama)

- No - en vista de que no objeto nada y sigo tranquilo decide dirigir ella la conversación, como estaba haciendo hasta ahora, y apuntar el motivo de tal decisión.

- Te traes a gente a dormir a casa y…

- Y… no se me ocurriría usar tu habitación sin avisarte.

- Pues bien que usas la de Vicent sin decirle nada.

(Pero qué más le dará que yo use la habitación de Vicent)

- El me comentó al principio que no había problema - seco y tajante, buen chico, así se hace.

- Pues mañana va a venir a cobrar Víctor, y cuando le he dicho lo del candado y le he explicado el porqué, me ha dicho que de seguir así deberías buscarte otro piso porque él prefiere que estemos dos personas bien a tres a malas.

Después de oír eso yo estaba desencajado en el sillón con una sensación parecida a cuando te dejan. Con la mente embotada intentando asimilar una cantidad suprema de estupideces. Sin saber cómo había vuelto a los quince años y las discusiones de adultos habían pasado a tener una importancia muy inferior a las discusiones referentes a si era mejor Barbie o Chabel.
Había sido un compañero casi modélico, las zonas comunes estaban limpias después de pasar yo, todo ordenador, poco follón, atento, caballeroso, etc. Pero por lo visto no avisaba, no era predecible, mucho menos influenciable, y consideraba que el piso era tan mío como suyo y eso a la señorita, le jodía en sobremanera.

El casero se ha ido sin poner ninguna objeción, no creo que realmente entienda lo que ha pasado y su versión de la realidad es que mi Compi me ha convencido para irme porque soy un mal compañero de piso. Vicent sigue absorto, sin alcanzar a comprender cómo es posible que se fuera el martes pasado bajo la mayor normalidad y, hoy, cuando ha vuelto, yo esté casi haciendo las maletas. Pobre, sé que a él le debo una explicación y una disculpa enorme. Lo único que se escuchó después de que arreglase con Víctor mi situación económica y acordásemos en que le pagaría los días de noviembre que me quedase hasta encontrar otro sitio, fue a ella espetar que qué pasaba si encontraban sustituto antes de que me fuera. Demasiado rápido, demasiado directo como para darme a entender que todo esto ha sido por casualidad. Seguro que toda su vida ha sido un juego donde las personas han sido meros obstáculos para sus deseos.

Mi Compi se ha largado a la calle con Viccent, y por lo que tardan en volver, supongo que le estará intentado lavar el cerebro para dejarme en mal lugar y contarle así su versión de la realidad donde la Tierra gira en torno a ella y todos debemos rendirle pleitesía.

Pablo Coelho decía algo parecido a que cuando queremos algo de verdad, el Universo entero conspira para que lo consigamos. Realmente creo que faltaba un NO, ponedlo donde creáis conveniente. En fin, quería estudiar con tranquilidad y con independencia, pues toma: SIN TRABAJO Y SIN PISO.

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