El motivo del cambio

28/11/2006

La Cenicienta [Mi Vida, Colorin Colorado] — escrito por Void a las 22:30:56

Nuestra visión de la realidad siempre resulta ser un cuento inconcluso. Nos quedamos con lo que nos interesa y nunca acabamos de ver las cosas más allá del “vivieron felices y comieron perdices” o el “fueron felices para siempre”. Desde pequeños no concebimos historias que lleguen más allá del matrimonio y de mayores acabamos repitiendo las mismas historias. Gente de mi edad que viven apagados en el sillón, con la casa, el coche y la pareja, esperando que alguien les cuente qué viene ahora en el cuento. Sin ser conscientes de que en nuestras vidas no existe el “THE END”. Lo más parecido es un RIP cincelado en una lápida.

Cuando hemos crecido, alguien se ha planteado de verdad qué le pasaría a Cenicienta? Posiblemente acabó divorciada.

Siempre había oído, alguna vez, que la gente de la realeza tenía algunos gustos extravagantes para evadir su aburrimiento. En un mundo donde se podía conseguir prácticamente cualquier cosa, las necesidades de los demás quedaban tan lejanas como sus pasatiempos, y el tiempo había que rellenarlo en busca de un éxtasis superior que no les pudiese dar ni las drogas ni el sexo, ent todo caso, alguna combinación de ambas, si cabe. Los trajes caros, los coches y las joyas encadilaban al pueblo, no dejándole ver más allá, impidiéndoles esas fiestas desenfrenadas.

Había cambiado el hollín de chimeneas por el polvo de ángel. En la primera fiesta le sorprendió ver a todas esa gente acometiendo actos que para el mundo de donde venía hubiesen sido pecado e inluso delito, pero la asiduidad con la que empezó a asistir a ellas convirtieron todo aquello en normalidad.

Pero su marido, el Príncipe… Al principio todo iba bien, aunque el sexo no le parecía tan espectacular. Pero qué sabría ella? No tenía más referncias para comparar. Nunca le tentó el cartero con esa barriga fofa, ni el butanero, ni el fontanero, ni si quiera el mango del plumero. Cuando era ella la que tenía que limpiar, acababa tan reventada que nunca notó la necesidad de explorar su cuerpo. A eso habría que sumarle que nunca tuvo intimidad para disfrutar de sí misma con un buen baño.

Su marido había resultado ser un fetichista de los zapatos. Al final se hartó de los tacones de vértigo, del insufrible cristal, de ver cómo se corría a los pies y entre los pies de otras mujeres…”

23/11/2006

Prostiputas [El dedo en la llaga] — escrito por Void a las 17:14:52

Un buen día te dispones a entrar en la Biblioteca General guiado por la rutina del día a día cuando te asaltan un conjunto de personas armados con falsa moral, biblias de juguete y enormes lápidas con los mandamientos cincelados. Por lo visto su afán de ser jóvenes “guays” y alternativos con ansias de salvar el mundo les había llevado a la conclusión de que la prostitución y el turismo sexual estaban mal, y habían montado una especie de exposición/feria/mercadillo para demostrar su gran compromiso con la sociedad.

Ya no se tiene en cuenta si el hecho de la prostitución es una decisión tomada libremente por el individuo. Ahora, todas las actrices porno (porque que yo sepa éstas también ofertan sexo a cambio de dinero) y todas las prostitutas son un grupo de muchachas jóvenes e ingenuas que han llegado a nuestro país engañadas y que se ven obligadas a ser putas para pagar las deudas con las mafias, o bien un grupo de niñas taiwanesas objeto de empresarios españoles que disfrutan con la pedofilia. Pero aún así, tampoco nos paramos a pensar si para esas niñas tan sólo queda esa opción para salir, junto con sus familias, de una situación pobreza extrema.

La figura de la prostituta es la de una mujer maltratada, amargada, sin cultura que se ve explotada y obligada a ejercer, o al menos eso querían demostrar con la infinidad de fotos que estaban distribuidas a lo largo de aquel “puestecillo hippy”. Y la verdad es que más que prostitutas, en esas fotos veía reflejadas a mujeres normales, con míseros sueldos, cuya causa de amargor era, que al haber llegado a cierta edad, sus vidas no se parecían en nada a lo que ellas habían soñado, ni tampoco tenían correspondencia ninguna con lo que le había prometido en cuentos y películas de hadas, princesas y príncipes encantados.

Siempre que hay programas sociales se nos cuenta la mayor mentira de todas, se nos cuentan verdades a medias y sólo se muestran los datos que interesan. No se habla de prostitución masculina porque no sirve para defender los derechos y libertades de la mujer maltratada. No se habla tampoco del turismo sexual que practican los famosos cuando escapan al Caribe en busca de falsos matrimonios. Porque el famoseo es intocable y hay que mantenerlo a toda costa con prensa rosa y programas formato tipo “Gran Hermano VIP”, “Salsa Rosa” y resto de mierda televisiva. El famoso se ha convertido en el ejemplo a seguir, en el molde para crear al resto de la sociedad. En una imagen que está en lo alto, semi-inalcanzable, pero que cada vez es más inculto, para recordarnos que nosotros también podemos, sólo hay que ser rastrero, mentir, robar y lucir palmito.

El problema no está en la prostitución en sí, sino en la elección, en si somos completamente libres para elegir. Porque no sólo hay muchachas ingenuas deseando escapar, ni niñas taiwanesas liándose con cincuentones, barrigones y calvos de carteras albutadas. También hay niños en Sierra Leona obligados a jugar de por vida a ser soldados, niños chinos cosiendo balones, etc. La lucha social debería consistir en que no hubiesen situaciones de necesidad que obligase a nadie a tomar ciertas decisiones.

7/11/2006

Tirado de la casa por la ventana [Mi Vida, En la Universidad] — escrito por Void a las 12:23:09

Hace cinco minutos acabo de dejar caer la noticia como una bomba. La cara de Víctor, el casero, y Vicent lo decían todo. No alcanzaban a comprender como tras un mes de buena convivencia, de aparente normalidad y sin problemas, podía afirmar que dejaba el piso de manera tan rotunda.

La noche anterior, como cualquier domingo, había llegado al piso cansado, sin mayores aspiraciones que dejarlo todo limpio y ordenado para empezar el lunes con buen pie, y muy a mi pesar, como diría Leticia Sabater: “Coooooooooooon muuuuuuchaaaaaaa maaaarrrchaaaaa!!!!”.

Primera mala noticia, he mentado a la Sabater, mal presagio. No, en serio, la primera mala noticia fue saber, porque ya se hizo ella notar, que mi compañera de piso ya estaba allí (se jodió la tranquilidad de los domingos). Y lo que era peor todavía, le acompañaban, como no, su mala leche y ese desprecio natural que usa para tratar a la gente. En los cinco años que estuve saliendo con Princesa, nunca me había “comido tanto el tarro”, como lo estaba haciendo ahora con mi “Compi”, para saber qué coño le pasaba y el porqué de sus cambios de humor repentinos. No siempre fue así. Al principio todo era buen rollo constante, yo te hago la cena, tú limpias, jiji, jaja, no te molestes que ya lo hago yo, no de verdad, no insistas, etc. Si llegué a aprender algo de debajo de una mierda de vaca: que allí puedes encontrar setas alucinógenas, algo podemos sacar de provecho de Gran Hermano: las caretas se caen, y cuando eso ocurre, automáticamente se acaba el compañerismo y las buenas intenciones.

Da igual, relájate, no pasa nada, me digo mientras cojo el mando de la televisión para adormecer a mi cerebro y desconectar un poco. Un portazo en el frigorífico y el ruido incesante de vajilla entrechocando me hacen saber que la leona ha salido a cazar, perdón, quería decir que había salido de su cuarto para cenar.

Se sienta y me empieza a hablar echándome la bronca como si fuese mi madre, con palabras que ahora se me asemejan borrosas, dignas de haberlas proferido cualquier niña malcriada de 15 años.

- Cuando hablamos al principio de curso acordamos de que no iban a ser todos los jueves fiesta, bueno todos no, éste no salisteis, porque… qué se yo… porque llovía y hacía mal tiempo - léase con voz de pedante, con tono de que mi verdad es la absoluta y universal.

(Claro, esta niña no se ha enterado de que yo los fines de semana trabajo para poderme costear el piso y la carrera y que los jueves son los únicos días libres, además prefiero mil veces mojarme y pasar frío a verle esa cara esculpida en mármol de niña prepotente. Por si fuera poco no he montado ninguna fiesta en el piso)

- Perdona, no han sido todos los jueves, que yo recuerde. Estos tres últimos no he salido, que yo sepa.

(A ver a santo de qué te justificas gilipollas, esto es subrealista sólo falta que ahora mismo pasen los enanos roba-calzoncillos de South Park al ritmo de su pegadiza melodía. Emilio tenía razón, peor que un matrimonio pero sin la obligatoriedad de tener sexo los fines de semana)

- Además, te traes tus amigos a cenar y luego se queda Emilio a dormir. Qué pasa si a mi me da por estar aquí sentada con una bata, una mascarilla y el pelo recogido en un moño?

(Ahí va! Ésta se cree el ombligo del mundo! Pero vamos a ver, y se pensará que todo el día estamos pensando en follárnosla. Chst! Calla que estás alterado y como hables la lías y gorda. Tú tranquilito, moderado y no digas nada exaltado ni fuera de lugar)

… (unas frases más tarde)

- Perdona pero creo que tienes un problema con el control, necesitas controlarlo todo - le alego después de que ella me apuntase la necesidad de que yo le informase acerca de cuándo iba a traer a alguien, cuando me iba y volvía y cuando me sentaba en el retrete.

- Tú no puedes prejuzgar a las personas así como así para tratar de evadir tus problemas - responde severa. Un leve temblor en su tono de voz me permite ver que eso último le ha afectado y contraataca.

- Además, tú eres una de esas personas que no son guays, ,si no que tratan serlo dejando mal a los demás.

(Y tachán, en la pista central: LOOOOSSSS PAYAAASOS!!! Había una vez, uuuuun circooo que alegraba siempre el corazón…)

- Mis amigos piensan lo mismo que yo- refuerza su idea, de una manera tan seria, que incluso da credibilidad a eso de que lo más importante en esta vida es ser guay.

(Si pretendían salir los enanos roba-calzoncillos llegan tarde, acabamos de cruzar a otra dimensión y las palabras absurdo y subrealista alcanzan un nuevo significado para mi)

- Perdona pero en ningún momento pretendía hacer algo así, porque en primer lugar me la SUDA ser GUUUUAY o NO, al igual que la opinión que tenga la gente de mi - respondí yo disculpándome por cualquier posible ofensa (mal hecho).

- Pues lo hiciste cuando estando mis amigos en la cocina te dije que si sabías qué estropajos eran los que no rayaban la sartén que ya podía estar yendo a comprarlos y tú me respondiste que: “Claro, como soy el único que limpia….”.

- Creo que dije que soy el único que tiene manos.

- No, dijiste que limpia porque yo te respondí que no se notaba por como estaba la cocina.

(Anda, pues va a tener razón la señorita. Cómo se acuerda la jodida de las veces que me responde)

NOTA: Sí, considero que tiene razón, esa frase estaba algo fuera de lugar y no debería haberla dicho delante de sus amigos. Pero viene motivada de una situación de tensión anterior (todo era una situación de tensión). Era la primera vez que le respondía y consideré que tenía que darse cuenta de que no era su recadero, además de dejar entrever a sus amigos que no era tan maravillosa y que gracias a ella no había buen rollo en el piso (TOMA! Por ir de profe! Que no eres el padre de nadie Vacío, a ver cuándo te das cuenta!).

- He hablado con Víctor y le he pedido que me ponga un candado en mi habitación porque la semana que viene me voy y quiero hacerlo tranquila, así que si quieres que te ponga uno, llámalo.

(Claro, porque cuando tú no estás, mis amigos y yo nos dedicamos a oler tu ropa interior usada y a masturbarnos encima de tu cama)

- No - en vista de que no objeto nada y sigo tranquilo decide dirigir ella la conversación, como estaba haciendo hasta ahora, y apuntar el motivo de tal decisión.

- Te traes a gente a dormir a casa y…

- Y… no se me ocurriría usar tu habitación sin avisarte.

- Pues bien que usas la de Vicent sin decirle nada.

(Pero qué más le dará que yo use la habitación de Vicent)

- El me comentó al principio que no había problema - seco y tajante, buen chico, así se hace.

- Pues mañana va a venir a cobrar Víctor, y cuando le he dicho lo del candado y le he explicado el porqué, me ha dicho que de seguir así deberías buscarte otro piso porque él prefiere que estemos dos personas bien a tres a malas.

Después de oír eso yo estaba desencajado en el sillón con una sensación parecida a cuando te dejan. Con la mente embotada intentando asimilar una cantidad suprema de estupideces. Sin saber cómo había vuelto a los quince años y las discusiones de adultos habían pasado a tener una importancia muy inferior a las discusiones referentes a si era mejor Barbie o Chabel.
Había sido un compañero casi modélico, las zonas comunes estaban limpias después de pasar yo, todo ordenador, poco follón, atento, caballeroso, etc. Pero por lo visto no avisaba, no era predecible, mucho menos influenciable, y consideraba que el piso era tan mío como suyo y eso a la señorita, le jodía en sobremanera.

El casero se ha ido sin poner ninguna objeción, no creo que realmente entienda lo que ha pasado y su versión de la realidad es que mi Compi me ha convencido para irme porque soy un mal compañero de piso. Vicent sigue absorto, sin alcanzar a comprender cómo es posible que se fuera el martes pasado bajo la mayor normalidad y, hoy, cuando ha vuelto, yo esté casi haciendo las maletas. Pobre, sé que a él le debo una explicación y una disculpa enorme. Lo único que se escuchó después de que arreglase con Víctor mi situación económica y acordásemos en que le pagaría los días de noviembre que me quedase hasta encontrar otro sitio, fue a ella espetar que qué pasaba si encontraban sustituto antes de que me fuera. Demasiado rápido, demasiado directo como para darme a entender que todo esto ha sido por casualidad. Seguro que toda su vida ha sido un juego donde las personas han sido meros obstáculos para sus deseos.

Mi Compi se ha largado a la calle con Viccent, y por lo que tardan en volver, supongo que le estará intentado lavar el cerebro para dejarme en mal lugar y contarle así su versión de la realidad donde la Tierra gira en torno a ella y todos debemos rendirle pleitesía.

Pablo Coelho decía algo parecido a que cuando queremos algo de verdad, el Universo entero conspira para que lo consigamos. Realmente creo que faltaba un NO, ponedlo donde creáis conveniente. En fin, quería estudiar con tranquilidad y con independencia, pues toma: SIN TRABAJO Y SIN PISO.

5/11/2006

Ración de mierda [El dedo en la llaga] — escrito por Void a las 18:37:23

Este mundo nuestro es tan maravilloso, tan sorprendente que mire donde mire no veo más que mierda, a mi subconsciente le ha dado por fijarse sólo en los aspectos negativos y así es difícil mantener otra postura que no sea la de un crítico. Todo me parece mal y no hago más que señalar por la calle los defectos de los demás como si ninguno de ellos atañese a mi persona. Hay que tener en cuenta que soy perfecto y maravilloso, casi un Dios, y por tanto es imposible que esa actitud tan crítica se debiese a que veo reflejada en la sociedad todas y cada una de mis inseguridades. Porque además, por qué voy a reconocer que yo gaste de eso, si no lo hace Microsoft, yo tampoco, faltaría más.

Pero la verdad, no estoy escribiendo estas líneas, que espero que nadie lea (más que nada porque no va a ser breve), para comentar tópicos frikinformáticos, más bien lo hago para soltarlo todo de golpe y cerrar la boca y así acabar con esta actitud apática. Pienso hacerlo sin cortarme, rápido, sucio y malsonante, como la depilación a la cera, aunque incidente como las pinzas, es decir, para cualquier mujer, un suplicio.

En fin, arranquemos los primeros compases….

Estoy hasta los mismísimos cojones de que, aunque cambie de un lugar pequeño a otro más grande la mentalidad de la gente siga siendo la misma, parece que la globalización sólo ha servido para volvernos todos más estúpidos e intransigentes. Que cambio un pueblo de 30.000 por una capital como Alicante, da igual, sigo siendo el raro. Raro por mirar a los ojos, raro por no ir a la moda, por no gustarme la música comercial, por tener aún un mínimo de bueno modales y saludar por cortesía a la gente (sin que eso conlleve a que me la quiera cepillar). Raro por dejarle a una chica, que se está dejando los ojos con el cloro de la piscina, mis gafas y no esperar nada a cambio salvo que me las devuelva (obviamente no lo ha hecho ni creo que lo haga). Cualquier gesto está medido y toda mirada o acercamiento se mide como un: “te quiero follar viva”, y la verdad es que en el momento que se me interpreta así poco queda que decir salvo un: “No te tocaba ni con un palo!”.

Al final va a resultar que el mejor sitio para vivir es en los pueblos de “catetos”, de menos de dos cientos habitantes, donde todo el mundo conoce al resto de las personas y no se cae en el fácil juego de prejuzgar por la apariencia, bueno, realmente sí que se hace, pero la cercanía les obliga a conocerse más en profundidad y quitar así etiquetados rápidos.

No sé si se llamará crecer y darse cuenta de las cosas o es que cada vez estamos más sistematizados, tanto hasta el punto de poder estudiar a un determinado grupo de personas igual que si fueran una manada de perros del desierto. Todos responden a estímulos simples y se comunican con relaciones no mucho más complejas que cualquier otro animal. La única diferencia es, que mientras que los animales se adaptan al medio con mayor o menor dificultad, el ser humano, simplemente, se vuelve más estúpido.

Nos quejamos de que todos los políticos son iguales, pero qué esperas, acaso tenemos alguna preocupación en la vida, alguna motivación? Pero si la única preocupación de la gente que está en mi mismo sector de edad es agarrarse un buen pelotazo y meterse cuatro lonchas cada fin de semana. Da igual lo que haya durante el resto de la semana, sólo importa la fiesta. Toda España se está convirtiendo en una Villena, un pueblo donde sólo importa la semana de fiestas de Moros y Cristianos. Un pueblo entero hipotecando el resto del año para poderse costear la mayor cogorza posible entre el 4 de Septiembre y el 9. Ante semejante panorama es normal que cualquier político sólo se preocupe en llenarse las forjas y en hacer alguna ley polémica para desviar la atención.

El amor ya no existe, decimos mientras recurrimos a los mismos lugares y vemos a las mismas personas. No somos más que productos en la maquinaria de consumo, tanto es así que ya no ves personas, sino clones embadurnados en gomina, con un pendiente y una camisa abierta hasta mitad del pecho. Claro que Matel también tiene su complemente para Kent y parece que tampoco da a basto con su producción de Barbies con coloretes, tops ceñidos con mucho escote y zapatos de chúpame la punta. Cómo es posible que esperemos encontrar el amor cuando lo que hacemos es buscar a la muñeca hinchable más apetecible con la que tener sexo. Con qué predisposición puedo querer conocer gente si todos parecen llevar un cartel que dice: “soy un Playmobil, si me quitas la peluca verás que tengo el coco vacío”.

Productos, repito, no personas, hasta tal punto es así que podemos aplicar sin pudor las cuatro p’s del Marketing a esa interacción social llamada ligar
1. Product - Producto
2. Place - Lugar
3. Price - Precio
4. Promotion - Promoción

1. Producto
Tienes que mostrarte sugerente, apetecible y claramente diferenciado del resto.

2. Lugar
El peor sitio para ligar (fuera de lo que la gente cree) son las discotecas, pubs y sitios por el estilo, a estos lugares se va ya con todo el pescado vendido. Por eso es importante que por tu manera de vestir y de ser se te pueda ubicar en el sitio al que vas a ir de fiesta (de ahí la importancia del producto).

3. Precio
Nunca te vendas barato. Que eres un fresco, tampoco debes pasarte, no sea que te consideren una estrecha. La dificultad es un reto bastante apetecible siempre y cuando no roce lo imposible.

4. Promoción
Tu vida debe ser un anuncio, cualquier momento es bueno, siempre listo, siempre a punto. Da un par de golpes sonados (que te pillen haciéndolo en algún sitio público, puede ser un ejemplo) y ten algún comportamiento excéntrico, lo importante no es que se hable bien o mal, sino que se hable.

Y así podría seguir hablando, lanzando palabras gratuitas a diestro y siniestro, pero por ahora me he desahogado bastante que era el principal objetivo del post.

Ufff! QUÉ GUSTAZO!

2/11/2006

Mentiras [Mi Vida, El dedo en la llaga] — escrito por Void a las 15:57:22

La verdad no es un concepto difuso. Eso es sólo un pretexto, una justificación para poder admitir ciertas manipulaciones y excusas que nos hacen la vida más fácil. Se trata de una creencia arraigada y profunda que la extendemos y usamos a modo de venda para negarnos a ver lo evidente, la mentira es nuestra forma de vida y muy pocos son capaces de admitir las consecuencias derivadas de un comportamiento completamente sincero.

Mentimos por no hacer daño a otras personas, mentimos para mantener un puesto de trabajo, para conservar cierta fama o moralidad intachables, por el miedo al qué dirán, a mostrarnos diferentes al resto. Cada una de las mentiras que contamos en la vida son para generar un cómodo colchón sobre el que descansar nuestro trasero, y así elevarlo por encima de los problemas derivados del ser.

Mentimos hasta sobre la propia mentira. Y si no lo crees, piénsalo dos veces antes de decir: “Para mi la sinceridad es lo más importante”. De verdad eres consciente de todo lo que conlleva esa frase? Aceptarías un no me caes bien? Ese vestido te sienta horrible? Éste ha sido uno de los peores polvos de mi vida? Eres el peor jefe de la historia, no sé cómo te han dado este puesto a alguien tan necio y negado como tú?
No, verdad, verdad que no? En ese momento tu subconsciente clamaría a voces: “¡Una mentira, una mentirijilla, por piedad, una metira piadosa, por favor!”.
La pediríamos así, con diminutivos para restarle importancia, quitarle peso y así no sentirnos mal con nuestra moral. Necesitamos sentirnos bien con nosotros mismos, creer, aunque sea de forma muy superficial, que somos maravillosos, únicos, casi perfectos, que somos buenas personas, que no tenemos que recurrir al engaño porque… mentir es tan feo…
Pero… hay mentiras que nos hacen sentir tan bien..!

A mi por lo visto todo esto no me quedó muy claro, de otro modo podía haber detenido mi lengua en el momento en que le dije a mi jefa que era una incompetente y que sus decisiones sólo harían que empeorar el negocio, que le faltaba previsión y paciencia. Que le había dado un montón de consejos y los había desoído casi todos (tal vez porque no le cobré por ellos).

Obviamente estoy en la calle, pero no sin una mentira, porque para ella siempre será más fácil verme como un ogro que reconocer que me echó porque no sabe encajar una crítica.

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