El motivo del cambio

11/10/2006

Independizado [Mi Vida, En el Abismo] — escrito por Void a las 13:30:48

Demasiado ocupado para escribir algo, demasiado para rememorar el primer “post” que publiqué hará ya un año y una semana, demasiado si quiera, para regalarme un nuevo diseño. Demasiado ocupado para leer, demasiado para cantar, tocar el bajo. Demasiado ocupado para sentirme triste o alegre, a fin de cuentas, demasiado ocupado para vivir mi vida. Y sin embargo, ahora parece más mía que nunca. O mejor dicho, parezco más suyo que nunca. Atado a una idea social, a un mundo donde la ropa sucia ha perdido la magia y la autodeterminación para lavarse, secarse y plancharse por sí misma para luego esconderse en el cajón de un armario. Donde el cansancio te lleva a recurrir al envasado rápido para llenar el estómago con “vueltas y vueltas” y congelados listos para servir en “falsos cinco minutos”.

Vivo atado a una independencia que llena mi libertad con actividades cotidianas. Ya no hay un camino por recorrer, no hay un objetivo de vida, sólo quedan preocupaciones como encontrar el producto quita-grasa del horno con mejor relación calidad-precio en el “super”.

Ahora soy algo más gris y apático, pero no quita que el irse de casa sea un mal necesario inevitable. Mal que, para poder costeármelo, me encarcela a un trabajo que a su vez, por suerte o desgracia, me obliga a volver al pueblo y estar con la familia. Y no ayuda volver a tu habitación dos noches, sentirte querido para regresar a la aséptica relación con los compañeros de piso.

Cada fin de semana, necesito un mínimo de dos horas de concienciación, necesito aspirar aire profundamente antes de asir la maleta y no desmoralizarme al encontrar a mi padre con ataques de nerviosismo tumbado y tiritando en la cama, que aunque nada tenga que ver con mi marcha, siempre te tira para atrás ver así a una de las personas que más quieres en la vida.

ME AHOGO!!!

Me ahogo y no es por salir del nido (porque ya lo hice antes). Me ahogo y no es por la universidad. Me ahogo porque el aire es rancio y mis pulmones no lo quieren, me ahogo porque no sé si fui yo o fue la alegría la que, por voluntad propia, decidió salir de mi vida. Y así transcurren los días, tratando de acordarme qué gracia había en tomar aire, buscando respuestas en libros de filosofía oriental barata, allá donde sé que no encontraré las palabras que necesito oír: “TE QUIERO”.

Get free blog up and running in minutes with Blogsome | Theme designs available here