El motivo del cambio

15/07/2006

Rage against the Reason [Mi Vida, En el Abismo, Divagaciones] — escrito por Void a las 06:43:46

Millones gotas de sudor cubren toda su piel, todos los músculos en tensión y un nuevo zumbido vuelve a preceder a un golpe seco que se dispersa en el aire. Su respiración se ha vuelto entrecortada a causa de su ritmo caótico. Vuelve a apretar fuertemente los puños, se prepara y lanza una vez más sus nudillos que nunca alcanzarán a ese oponente imaginario.

La mirada está perdida en el infinito, donde ahora habitan sus esperanzas y su felicidad, en ese lugar que se antoja inalcanzable. Para él, ahora mismo sólo existe su ira, su rabia, su frustración que concentra en sus puños para intentar sacarla con golpes cada vez más violentos.

- ¿Crees que así conseguirás algo? - la voz de la razón habla.

Con el último golpe se puede escuchar el crujir de los huesos y a los tendones tensándose. Nota como algo de ira atraviesa su piel y responden sus emociones.

- Sí, quitarme estos sentimientos de encima. No quiero volver a sentirlos, no son buenos, son insanos, arden en mi cabeza con ganas de violencia.

- Puede ser que te los quites ahora, pero qué harás cuando vuelvan, porque sabes que lo harán. ¿Arremeterás al aire? Eres patético, ¿qué pasaría si no hubiera aire delante tuyo, qué pasaría si fuera una persona? ¿Qué harás cuando la rabia sea más fuerte?¿Golpearás de nuevo una pared? ¿Con que mano? La derecha ya la tienes dañada para el resto de la vida, ¿usarás la izquierda para ser un inválido? ¿Es que no te das cuenta? Eres víctima de tus sentimientos, si no aprendes a controlarlos te perderán. La ira te dejará manco, el amor ya te dejó ciego y el miedo te encadena. Los sentimientos no son más que respuestas físicas a ciertos sucesos, el hecho de llamar amor a una segregación de hormonas es comparable a explicar el suceso del rayo mediante la intervención de Zeus.

Una enorme gota de sudor recorre su espalda para acabar en una ya calada goma del pantalón. Los nudillos se han tensado hasta tal punto que casi puede verse su color blanquecino a través de la piel.

- ¿Y qué sería entonces sin de mí sin mis sentimientos? No sería más que un robot, frío, sin espontaneidad, donde cada uno de mis acciones estarían calculadas de antemano. Eso te encantaría, ¿no? Te encantaría que todas mis decisiones pasasen por el cerebro, que cada una de mis decisiones pasase por esa vara de medir que llamas moral para categorizarlas como buenas o malas.

- Serías libre.

- Un hombre libre no podría vivir en esta jaula que llamas mundo.

Y así pasa el día, tratando de apagar o controlar emociones que no quiere, buscando el camino de la libertad, de la felicidad, en definitiva, buscando el camino de su vida.

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