El precio de la vaselina sigue subiendo, ahora doy gracias de haber sido previsor por comprar mi bote de 5 kg. con bastante tiempo de antelación, porque ahora mismo no me canso de ver entrar y salir gente de la farmacia, sobre todo compañeros que intentan sacar adelante una ingeniería, como si el hecho de llegar a ostentar el título de ingeniero te fuese a cambiar la vida. El de rey vale, pero el de ingeniero informático…
Normal que el farmacéutico no haga más que hablar con sus dependientes de la oleada de hombres recién salidos del armario, porque el primer año puede que uno no se dé cuenta es hasta normal, pero cuando ya van tres es imposible esconderlo: a ti no te gusta la carrera, a ti lo que pasa es que te gusta que te den por culo con una frecuencia mínima de tres veces al año.
Este año, como buen periodo de cambios, me he sorprendido a mí mismo en muchísimas facetas de la vida, pero quizás donde me he llevado la mayor de las sorpresas ha sido en el tema de estudios: nunca pensé que podría estar una media de ocho horas diarias encerrado en una biblioteca (eso sí, descansos incluidos), y no, no es por aquello del legendario polvo en los aseos porque tampoco es que hayan tantas distracciones femeninas como para si quiera planteárselo.
Quiera o no, los veinticuatro años se notan, y si bien, seguiré patinando y comportándome como un crío (le pese a quien le pese y me miren como me miren), la responsabilidad cae sobre mi cabeza como una losa que, lejos de resultar pesada, se me asemeja liviana hasta el punto de sentirme cómodo con ese pequeño esfuerzo.
Por más veces que he oído la frase: “mens sana in coropre sano”, nunca le había encontrado tanto sentido como ahora, las dos horas de deporte diario, son el complemento perfecto a las ocho de estudio. Nunca había tenido tanta capacidad de concentración, duermo fenomenal y me siento de puta madre. Mi vida ha pasado, del caos primordial al orden absoluto. Pero si algo me ha enseñado la historia es que esto no es permanente, es más es justo en estos momentos cuando tiene que estar a puntito de entrar en escena una mujer. Porque sí, porque desde los orígenes de la historia siempre habéis sido las malas, las que tentaron con la manzana del pecado, las que han provocado guerras… las que tienen esas curvas… y esos labios… y esas miradas que hacen que me tambaleé y… me pierda… y me pierda… y… Ya está, ya me perdí. Siempre ha sido más fácil echar la culpa a los demás que reconocer que mi culpa ha sido el desvivirme demasiado por la otra persona, hasta el punto de cambiarme la vida.
En fin, que estoy en periodo de exámenes y mi vida seguirá siendo la biblioteca y los patines hasta el día 26 de Junio. Pero con eso de que mi amigo Phoenix, ha abierto su blog, y a mi me ha entrado la envidia sana y me hecho medio recordar qué era esto de escribir. Así que por una noche, vuelvo a robarle horas al sueño para juntar unas pocas palabras y publicar algo de nuevo, aun siendo consciente de que esto tardará en volverse a repetir.
Y ahora si me disculpan he de irme a dormir que mañana me toca madrugar para poder asegurarme una mesa sobre la que apoyar los libros y apuntes de cálculo infnitesimal.


Menos mal que rectificaste en la última frase del párrafo… de cualquier forma, el guionista de tu vida eres tú y tú decides quien entra en escena. Si por ahora tu historia cosecha éxito y está todo en orden, no te desvíes mucho de la línea… al menos hasta después de los exámenes. Mucha suerte!
Comment by Mayka — 13/06/2006 @ 00:30:30
Semos viejos… xD Ya me has visto jugando al basket… jadeo puro. xD
Comment by Emilio — 14/06/2006 @ 22:07:23