Comienza el segundo cuatrimestre, nuevas asignaturas, fuerzas renovadas y en mi cabeza atormentándome el siempre peremne: “Este cuatrimestre me lo voy a tomar en serio”.
Todo va bien, por ahora las clases son tan simples y las llevas tan al día que empiezas a pensar: “Total por faltar a esta clase que ya sé de qué va no creo que pase nada”.
Eeeeeennnnnggggg!!!!!! PRIMER ERROR!! Porque esa clase acaba conviriténdose en semanas y cuando quieres entrar has pasado de esto es un computador a la implementación del sistema de semáforos de una cuidad y no sabes si Moore y Mealy son héroes de la reconquista, defensas de algún equipo inglés que quiere fichar el Madrid o un par de cabrones que, como follaban poco, pensaron que lo ideal sería hacer cosas ridículas para joder a los estudiantes de informática.
Te pones las pilas y en un fin de semana casi lo llevas al día. Desfase mínimo respecto a las clases Te conviertes en el niño preferido del profesor, al que siempre recurre cuando alguien no es capaz de responderte. Por lo que al poco tiempo, no sabes cómo, acabas en un callejón oscuro luchando por escapar de un montón de compañeros trepas que, o bien quieren darte una paliza por no ser tan vagos como ellos, o tratan de aprovecharse de tu esfuerzo, es decir, que curres por ellos mientras se van de fiesta y al césped.
Al final acabas siendo un antipático medio creidillo, algo así como un Vicente Repelente, simplemente porque te esfuerzas tanto en la carrera que vives por y para ella, obteniendo como resultado una vida social nula y, a su vez, estar más amargado que el culo de un pepino.
Como siempre ocurre por estas fechas se cambia de hora y llevo un “Jet lag” peor que si hubiera ido y vuelto de Australia en un fin de semana: ritmo de estudios roto.
Semana Santa está a la vuelta de la esquina y eso significa que si quiero disfrutarla tengo que pegar un apretón en plan “sprint” final. Semana Santa es una buena oportunidad para hacer una escapada y salir de este pueblo donde cada día que pasa me ahogo un poquito más. Esa escapada conlleva un gasto económico que mi cuenta bancaria no puede soportar. Así que a parte de las prácticas universitarias, toca currar en ese proyecto web que está aparcado más de un año.
Como no soy una persona a la que le pueda la presión, me he tirado como unos dos días en los que ha reinado la improductividad a causa del agobio. Milagrosamente esto no ha hecho que rompiera el ritmo de estudios porque ya no existe.
El refranero popular es sabio y dice que no hay mal que por bien no venga, y Xavier y sus sectas me enseñaron que hay que buscar el pensamiento positivo de todo esto, y… oiga, que sí, que lo hay.
Ya no llevo las clases al día y paso de pegar otro apretón (porque como apriete más acabo en el cuarto de baño echando las tripas y los sesos por la pata abajo).
Pensamiento positivo: tengo vida social y pienso aprovecharla. El próximo martes Phoenix y yo nos vamos a las Paellas de la Politécnica, aceptando, como no, la invitación de unas compañeras de carrera de sentarnos en su mesa.
Cría buena fama y échate a dormir: El hecho de haber sido Vicente Repelente y alumno ejemplar en ciertas asignaturas me confiere, por un lado, cierta simpatía y holgura con los profesores. Y por otro lado, la fama de super-programador (que no sé muy bien de dónde ha salido, porque conozco gente mucho mejor) ha hecho que una compañera me haya ofertado 120€ por hacerle la práctica de FP2, la del editor de textos no interactivo (aunque aún está por ver, si se confirma mi escapada será más gratificante).
Haciendo una valoración global me encuentro con que, ahora mismo, tengo una cama insatisfecha que amenaza de abandonarme por otro que le haga más caso. Por lo que en el único punto donde no encuentro el pensamiento positivo es a la hora de explicarle a mi cuerpo que la falta de horas de sueño es buena.
P.D. Al final va a resultar que el pensamiento positivo casi funciona y que hiciste mal en abandonar la secta, Xavi.


Hombree… intenta ver la parte positiva.. la tia esté buena o no, te la puedes llevar a la cama por la práctica, grabarla en vídeo (obligado un bukkake) y obligarla a que se busque una práctica para ti.. y si le quedan ahorros otra para ella.
La cama… para dormir tocarla lo menos posible… todo aquello que duermas es lo que no vives… y si tienes alguna duda, ya sabes, otra cerveza aclara la mente.
La secta… hombre, si hubiera habido sexo, pues firmaba… pero sin ello, malo.
:-)
Ánimo, que luego, entre más te acercas a los 28, las mujeres se vuelven locas por acostarse con los informáticos.
Comment by Xavier — 6/04/2006 @ 19:48:53