El presidente del Real Madrid dimite, ya puedo ver la portada de más de un periódico de mañana, y no precisamente deportivo. Seguramente y tirando por lo bajo, en el mundo habrán muerto hoy más de un millón de personas, pero eso no parece interesar. A fin de cuentas el Madrid, y el fútbol en general, mueven cantidades de dinero muchísimo mayores de lo que esa gente y sus familias hayan logrado conseguir. Y si no, una doble OPA tildada de toques nacionalistas y fascistas ocupará la portada de otro periódico. La muerte no renta, no da dinero, no da noticia, el tercer mundo ya está muy visto y no es realmente ese tipo de noticia el que interesa. Se necesitan noticias donde la gente se sienta amenzada, lo suficientemente preocupada como para no poder levantar la vista y mirar más allá de sus propias narices.
Con esto de los carnavales me ha dado cuenta de que el peso de la costumbre social que hay en nuestra educación me resulta increíblemente mayor de lo que nunca hubiera pensado. Llegando al punto donde más que llamarlo educación social, habría que llamarlo programación social.
Desde muy pequeños ya se nos inculca nuestro papel, nuestro rol. Las niñas eligen disfraces de princesitas, y los niños de superhéroes (da igual Batman, Superman, Spiderman, siempre habrá uno de moda). Los horarios de las clases del colegio coinciden en mayor medida con los horarios de mayor rendimiento de fábricas y comercios. Se nos obliga a tener hambre a la hora de los descansos, somos estómagos que funcionan al ritmo de un timbre. La espontaneidad, poco a poco, va tiñéndose con el gris de la rutina, y los niños se van transformando en las máquinas de hacer dinero que serán en su madurez, heredando las mismas frases y los mismos dejes que un día pronunciaron sus padres a voces para reivindicar una postura que rara vez estará racionalizada.
Ahora si lo pienso, creo que no era yo el que en una época veía la televisión en blanco y negro. En aquella época vi más color del que muchas veces soy capaz de distinguir ahora.
P.D. Sí, lo sé es un post nada agraciado (por no decir una mierda), pero estoy cansado y apenas tengo tiempo como para poder ligar correctamente todos los pensamientos derivados de los carnavales.


Eh tio, pues yo tengo hambre a todas horas… me hace eso más libre? xD a parte, mi disfraz favorito fue siempre el de prostituta… y no, no soy chica (para los q no me conozcan) aunque hubiese tenido más gracia ser chica y haberme disfrazado de prostituta… xD pero sí, el mundo es una basura pero lo permitimos, tanto tu y yo que tanto nos gusta quejarnos de lo mala que es la sociedad… somos parte de ella igualmente… y al final hacemos lo que nos marcan porque si no es como ir a contracorriente y, no se tu, pero yo no soy un salmon… aunque ese seria otro disfraz guay para carnaval… xD
EA. xD
Comment by Emilio — 28/02/2006 @ 09:54:12
¿Me ha parecido escuchar algo de un estómago abierto a cualquier hora? Yo también soy uno de esos
Sobre el Carnaval, lo que nunca he entendido es porqué a muchos hombres les encanta salir disfrazado de chica (o prostituta), con falditas, medias y casi que el látigo también. A ver si alguien me lo explica, porque no lo entiendo…
Sobre lo del fútbol y demás, me parece lo más lamentable de esta sociedad. Creo que ya se hacía años atrás, tanto con este “¿deporte?” (negocio) como con el toreo. Cuando hay problemas o asuntos que no interesan que salgan a la luz, ni que la gente arme revuelo, [b]¡¡¡dales fútbol y toros, y ellos tan contentos!!![/b]
Nos manipulan como quieren, juegan como si fuésemos marionetas, juegan a ver quién se llena más los bolsillos… y en el fondo están muertos de miedo.
Afortunadamente, todavía quedamos algunos capaces de criticar el sistema.
Comment by Phoenix — 28/02/2006 @ 13:19:59
Hay unos cuantos que luchamos por desadaptarnos a las normas sociales, aunque nos meta en problemas o en miradas rancias de gente demasiado absorbida por ellas… Se intenta, se itenta…
Comment by Siltha — 28/02/2006 @ 16:09:26
Triste meta la del salmón, remontar todo un río para echar el polvo de su vida, aunque por otro lado me resulta ésta, una cruel analogía del ser humano.
Quién sabe Emilio, a lo mejor, pese a lo bien que vivo en casita con mi portátil y todo pagado, puede que lea esto alguien y le cambie un poco la manera de pensar y así pueda reunir adeptos para formar una secta.
A mi eso de que el disfraz de puta barata sea un tópico dentro de muchos hombres me hace pensar en qué diría Freud de esto: ¿Anhelo de poseer la llave del sexo? ¿Disfrutar con el trabajo?
P.D. Espero que si lee esto cierta persona, sea capaz de aclararme lo equivocado que pueda estar respecto a esa profesión.
Comment by Void — 28/02/2006 @ 20:47:11