Papá Vacío siempre ha sido un idealista y un , digamos, defensor de las causas perdidas. Llevando el combate hasta sus últimas consecuencias. Pero ya comienza a estar cansado, ha perdido parte de esa energía, y ve que sus esfuerzos siempre se estrellan contra un muro. El muro que construyen la mayor parte de las personas que prefieren vivir en la comodidad de la ignorancia, donde las responsabilidades desaparecen.
Papá Vacío lleva ya más de 30 años de su vida dedicándolos a la enseñanza, dentro y fuera de casa. Dentro, criando a un hijo y a una hija a los que trata de exigir todo su potencial pero nunca lo muestran. Fuera, criando en el colegio a los hijos de los demás, sabiendo que todo aquello que hoy les muestre se perderá en cuanto lleguen a casa. Pero sabe que si al menos uno, retiene algo, capta la chispa y aprende a pensar y razonar, habrá merecido la pena.
Aún así, como ya he dicho, últimamente la experiencia ha demolido su idealismo y sabe que la educación va a peor. Gente que entra en la enseñanza por el sueldo y las vacaciones, sin ser conscientes de las repercusiones que podrán tener sus acciones y sus palabras en las “tabulas rasas” que son sus alumnos. Claro está, a veces ve entrar a gente nueva con una energía y entusiasmo que le resulta familiar.
Papa Vacío ya no se asusta cuando al preguntar por el gentilicio del País Vasco un alumno de 7 años responde TERRORISTA. O cuando al leer la redacción de buenos deseos que dedican los alumnos por el día del Pilar al Rey, uno pide que construyan una tapia más alta en Ceuta para que no la puedan saltar los moros. O el hecho de que te miren raro por usar la palabra personalizar en vez de tunear.
Sabe que no son esos niños a los que hay que cambiar y educar, que habría que hacerlo a otros a los que ya resulta imposible. A fin de cuentas un niño es una esponja que abosrbe lo que le rodea. Y si es racismo y violencia lo que recibe, eso será lo que él dará cuando crezca.
Cada vez los padres se despreocupan más de la educación de sus hijos. Y los niños acaban adaptando los patrones de conducta que reciben por la televisión y los videojuegos. Así que sabiendo esto, nosotros decidimos poner en sus manos la presa rosa, el “GTA San Andreas“, “el Diario de Patricia“, el automovilismo y los partidos de fútbol. Sí, señor, buenos valores y modelos de conducta.
No creo que por muchas pataletas, manifestaciones y borradores se vaya a cambiar algo. Para conseguir una educación de calidad habría que empezar por las casas, los hogares y no buscarla en las calles ni en las Cámaras.

