29/11/2005
Bueno, creo que ya he guardado un tiempo más que prudencial de respeto. Y es que como todo el mundo bien sabe, el viernes pasado se celebró el día mundial la violencia de género. Creo que el hecho de que se haya tenido que inventar este día desdice bastante de nuestra condición humana. Y es que parece ser que pese a todas las campañas de concienciación hay ciertas personas se creen en poder de la razón del puño (no sólo físico).
Con motivo de dicho día el Muy Ilustre Ayuntamiento de la ciudad donde resido, lanzó un concurso para la elaboración de un cartel del día en cuestión, eso sí, SÓLO PARA mujeres. Y la casualidad quiso que Phoenix y yo fuesemos a la biblioteca a estudiar (viendo que en la uni las hormonas siguen alteradas y la concentración ante semejante panorama viene a ser nula). Y justo en la planta baja de la Casa de la Cultura (la biblioteca se encuentra en la primer planta de dicho edificio) se exponían los carteles. Así que viendo lo visto, con la indignación en una mano, y móvil con cámara de fotos os presento a mis carteles favoritos:
Como podéis comprobar son auténticas joyas que demuestren a la perfección el entendimiento y la tolerancia. Donde no se me discrima negativamente por ser hombre, ya que mi propia naturaleza, mi cromosoma Y me hace altamente violento y un “peligro definido” ¡Cuidado mujer, te aplastaré!
Como siempre ocurre en estos casos, la violencia genera violencia y la discriminación: dicriminación. Y así, poco a poco, conforma una espiral de constante cambio, donde, como decía anteriormente en Lucha de Extremos, vamos pasando del machismo al feminismo, y el papel de sexo débil o degradado va saltando de mujer a hombre, poco a poco, alternando a veces con periodos de equilibrio. Aunque bueno, ahora soy yo el “sexo fuerte” (pese a que la ley me discrimine positivamente) así que sobreviviré.
Lo que realmente me parece sangrante es que una entidad pública, asociación o persona se apoye en este día para realizar esta especia de campaña descalifcatoria o bien (en el caso del ayuntamiento) la permita. Todavía hay mucha gente que no entiende lo que significan las palabras de igualdad.
Creo que dejaré aquí el tema antes de seguir exaltándome, eso sí, os dejo con el mejor cártel (bajo mi gusto). Un auténtico homenaje a todas esas personas (tanto mujeres como hombres) que han sufrido bajo el yugo de la violencia doméstica.
Yo , que siempre he sido de los que han roto las cadenas de mensajes, es decir que ya tendría que estar más que muerto y maldito, con dos aviones estrellados sepultando mi tumba, cuenca de ojos vacíos y desgracias varias (a lo mejor por eso este año me ha ido tan mal). Voy a romper también mi tradición y por una vez voy a seguir con el jueguecillo en cuestión. Por lo visto (más bien leído) consiste en escribir el quinto párrafo de la página 23 del libro que estés leyendo.
Bueno, el único libro que estoy leyendo y a ratos largos es uno cuya página 23 aún forma parte del prólogo y no tiene párrafo quinto. Así que teniendo en cuenta a quien le voy a pasar el marrón: Milena, he seleccionado un librito pequeño, corto de esos que calificaría la anterior autora como para leer a una mano. Si es que, menudos libros guardan mis padres en la biblioteca doméstica:
“Siempre le había gustado ponerse delante del espejo y tocarse. No tenía unos pechos bonitos, ¡pero le gustaban tanto! Sobre todo cuando se sentía los pezones duros, y con aquel color tan oscuro.”
El libro se llama “El Escote” de María Jaen. Ahora te toca a ti Milena, ¿qué has leído o escrito últimamente?
22/11/2005
El fin de semana ocurrió uno de esos hechos que hacen replantearme el irme a vivir al extranjero. Todavía no sé a dónde. Suecia podría ser un buen lugar. Y es que parece que la subnormalidad de este país, junto con los años de madurez política que Franco nos quitó son cada vez más palpables. Y es que los romanos lo sabían muy bien, dar al pueblo fiestas y sangre. Y Franco nos dio fútbol y toros.
Cientos de personas arrojándose a las calles, con sus coches, pitando y enarbolando banderas. Celebrando el triunfo de un grupo de personas que por correr detrás de un balón, cobrarán en un año, más que todos nosotros en toda la vida con trabajos más vanales y menos necesarios, véase construir edificios, recoger la basura, etc.
Celebrando el triunfo y maldiciendo la derrota. Siempre enfrentados por elegir otro color. Resulta extraño que siempre estemos buscando la diferencia entre un ser humano u otro: el color de piel, la religión, el país, el equipo de fútbol… Supongo que a fin de cuentas todos tratamos de sentirnos especiales y únicos, y a su vez, integrados. Así, creamos subgrupos sociales, por un lado, para sentirnos especiales frente al resto de grupos. Y, por otro, sentirnos integrados en nuestro grupo.
Ellos siguen celebrando, maldiciendo, insultando, y yo, preocupado, con la conciencia intranquila porque sé que, para llevar esta tipo de vida nos estamos cargando el tercer mundo. Un tercer mundo que trata de salir a flote nadando, remando, saltando muros para poder llegar al primero. Para vivir como nosotros y poder celebrar, maldecir, insultar al ritmo de un equipo de fútbol sin tener que preocuparse de nada más. Y si algo falla, nadie tendrán la culpa. La culpa será de los inmigrantes que me roban el puesto de trabajo y llenan las calles de delincuencia. Y no importa lo mal que haga las cosas porque siempre habrán otros a los que inculpar.
En definitiva, que no sé si irme a África, donde quién sabe, mi trabajo pueda ser realmente útil (ayudando a quien lo necesite), y no me sienta imbécil sabiendo que con mi trabajo no contribuya a nada en este mundo. Sí, a algo sí, a seguir engrasando la máquina del capitalismo, dando más dinero al rico (que no dudará en reventar al pobre para conseguir sus propósitos).
En fin que nadie me haga mucho caso, me duele especialmente la cabeza. Supongo que con una aspirina se irá mi dolor de cabeza y con él mis delirios antisociales. Porque este mundo y España es fenomenal y no hace falta cambiar nada porque yo vivo de PUTA MADRE.
P.D. Película aconsejada: “El jardinero fiel” (el título no lo veo muy afortunado pero el contenido no tiene desperdicio).
18/11/2005
Papá Vacío siempre ha sido un idealista y un , digamos, defensor de las causas perdidas. Llevando el combate hasta sus últimas consecuencias. Pero ya comienza a estar cansado, ha perdido parte de esa energía, y ve que sus esfuerzos siempre se estrellan contra un muro. El muro que construyen la mayor parte de las personas que prefieren vivir en la comodidad de la ignorancia, donde las responsabilidades desaparecen.
Papá Vacío lleva ya más de 30 años de su vida dedicándolos a la enseñanza, dentro y fuera de casa. Dentro, criando a un hijo y a una hija a los que trata de exigir todo su potencial pero nunca lo muestran. Fuera, criando en el colegio a los hijos de los demás, sabiendo que todo aquello que hoy les muestre se perderá en cuanto lleguen a casa. Pero sabe que si al menos uno, retiene algo, capta la chispa y aprende a pensar y razonar, habrá merecido la pena.
Aún así, como ya he dicho, últimamente la experiencia ha demolido su idealismo y sabe que la educación va a peor. Gente que entra en la enseñanza por el sueldo y las vacaciones, sin ser conscientes de las repercusiones que podrán tener sus acciones y sus palabras en las “tabulas rasas” que son sus alumnos. Claro está, a veces ve entrar a gente nueva con una energía y entusiasmo que le resulta familiar.
Papa Vacío ya no se asusta cuando al preguntar por el gentilicio del País Vasco un alumno de 7 años responde TERRORISTA. O cuando al leer la redacción de buenos deseos que dedican los alumnos por el día del Pilar al Rey, uno pide que construyan una tapia más alta en Ceuta para que no la puedan saltar los moros. O el hecho de que te miren raro por usar la palabra personalizar en vez de tunear.
Sabe que no son esos niños a los que hay que cambiar y educar, que habría que hacerlo a otros a los que ya resulta imposible. A fin de cuentas un niño es una esponja que abosrbe lo que le rodea. Y si es racismo y violencia lo que recibe, eso será lo que él dará cuando crezca.
Cada vez los padres se despreocupan más de la educación de sus hijos. Y los niños acaban adaptando los patrones de conducta que reciben por la televisión y los videojuegos. Así que sabiendo esto, nosotros decidimos poner en sus manos la presa rosa, el “GTA San Andreas“, “el Diario de Patricia“, el automovilismo y los partidos de fútbol. Sí, señor, buenos valores y modelos de conducta.
No creo que por muchas pataletas, manifestaciones y borradores se vaya a cambiar algo. Para conseguir una educación de calidad habría que empezar por las casas, los hogares y no buscarla en las calles ni en las Cámaras.
15/11/2005
Ocurriría hace unos tres años aproximadamente. Por aquel entonces estaba estudiando en Al-Basit por lo que los fines de semana los pasaba a bordo de los trenes que me acercaban a ver a mi familia ya la que por aquel entonces era mi novia.
Era un sábado por la mañana como otro cualquiera. Los auriculares resonaban en mis oídos mientras comptemplaba como se iba sucediendo el paisaje al paso del tren. Levanté la mirada y me encontré con la suya. Unos cuantos asientos en frente, al otro lado del pasillo estaba ella, sentada junto a su madre.
Por lo general, en otras ocasiones me hubiese mostrado, nervioso, inquieto, comprobando si mi cremallera estuviese abierto o cualquier otro descuido que provocase esa atenta mirada. Pero aquel día no. Centré mis ojos en los suyos durante unos segundos. No apartó la mirada, a ella le gustaba ese juego, el descaro, la provocación. Mi curiosidad quería saber hasta dónde podría llegar aquello.
Su madre se debatía entre el sueño y la vigilía, con su atención recayendo sobre la ventana del vagón. Así que fui yo quien empezó a mover ficha. Comencé a bajar mi mirada muy lentamente, centímetro a centímetro, siempre consciente de que mi descaro era seguido por sus ojos. Me detuve a contemplar lo que el escote de una camisetilla blanca de tirantes dejaba entrever y bajé hasta comtemplar cómo su sandalia se balanceaba divertida sobre la punta del pie que cruzaba por encima de la otra pierna. Volví a subir hasta sus ojos, para que esta vez fuese ella quien hiciese lo mismo conmigo. No me hizo falta observar como me recorría con su vista para sentirla, para conocer su camino. La notaba como si me estuviese recorriendo con sus labios. Cuando nuestras miradas volvieron a encontrarse, sus ojos habían tomado un matiz distinto, un brillo especial: deseo. Se mordió el labio inferior con cara de traviesa para luego recorrer con la punta de su lengua el contorno de los mismos.
Nuestros cuerpos sentían una espcial atracción el uno por el otro, deseaban encontrarse, sentirse.
Me levanté y me dirigí al aseo, ni un solo gesto, ni una insinuación más. Al poco apareció ella, yo la estaba esperando. Entró, cerró la puerta, y nos precipitamos, el uno sobre el otro, dejando que nuestros labios fuesen lo primero en tocarse. Así, sin mediar una palabra, ni una pregunta. No era necesario. Lo único que quieríamos saber el uno del otro estaba bajo las ropas.
Y así debería haber ocurrido si no hubiese cerrado la puerta del baño con pestillo. Vi como la manivela giraba, pero no abrí. Sabía lo que me jugaba: “El amor de una vida por unos momentos de vacío placer, de simple sexo”. Eseperé unos segundos para salir, lo suficiente para verla volver a su asiento. Ahí acabó todo, no más provocaciones, no más miradas, y yo, de nuevo, absorto con mi música.
Ahora el amor no se perfila para toda la vida y ya no sigo saliendo con aquella persona. Y pese a las críticas que he recibido por parte de mis amigos, no me arrepiento de nada. Fui consecuente con mis pensamientos y no me tengo que reprochar nada. Cada vez que surge el tema de la infidelidad me miro con orgullo (aunque a veces pienso que con estupidez).
Mi concienca está tranquila, pero, ¿y la vuestra?
¿Qué habríais hecho?
P.D. Espero que Milena no me pida derechos de autor por el nombre de esta nueva categoría.
5/11/2005
Leo en el mundo la noticia: “El ‘Serengeti’ de Alaska, en peligro”.
Parece ser que su graciosa majestad Bush y su séquito de bufones han aprobado una ley para explotar los yacimientos de petróleo que se hayan bajo el Parque ANWR (una de las mayores reservas naturales del planeta, hábitat de unas cuantas espcies en peligro de extinción, leer artículo para más información).
Principales consecuencias, como más de uno se imaginará, son la muerte de los animales de la zona a causa la contaminación que estas perforaciones conllevan, y un largo etcétera de catástrofes naturales.
Por otro lado, hay otras consecuencias menos obvias que se derivan de este hecho (no voy a mencionar más a las principales, no porque no me importen, si no porque creo que son más que obvias). A lo que me refiero es, cómo coño (perdón por la expresión) debe estar el tema del petróleo actualmente para que un país, cuya política económica desde la II Guerra Mundial ha sido la de explotar los recursos del resto del planeta, esté empezando a tirar de los suyos.
/* Inciso */
Por si aún hay alguien que piensa que los Reyes Magos existen y que lo de Iraq fue por la amenaza de armas químicas decirle que no. Que el tratar de hacerse con los recursos pretrolíferos iraquíes es un plan que comenzó con la imposición por parte estadounidense de Sadam Hussein como presidente del país (pero que se les fue de mares, de ahí el porqué de la chapuza de la última guerra).
/* Fin de Inciso */
Parece ser que la subidas del combustible fósil ya no lo arregla ni Dios (Bush), y como última medida se trata de rebajar el precio dentro del país volviendo a mancharse las manos de rojo y negro.
Efectivamente el daño biológico no tiene precio: ninguno cuando choca con los intereses económicos. Y yo, ciudadano de a pie estadunidense, analafbeto de pro, rodeado de comodidades sociales, me importa tres pitos y dos flautas si se van a extinguir los caribúes o los lobos grises mientras yo pueda seguir conduciendo mi coche y pagando a “x” dólares el litro.
Pero ésto ya no lo baja nadie. Y mientras, las petroleras se forran, y seguirán vendiendo hasta que ya no quede, porque la mayor parte de las patentes de motores alternativos están en sus archivos. Así que mientras la vaca dé leche negra, va a ser difícil ver comercializadas alternativas como motores de hidrógeno y otros tantos prototipos.
4/11/2005
Estoy demasiado cansado como para seguir intentándolo. Llevo ya varias horas tratando de dar forma al borrador que tengo entre las manos pero nada de lo que escribo me convence.
Estoy lo suficientemente agotado física y mentalmente como para no salir a patinar. Creo que bajo estas condiciones tampoco debería seguir escribiendo. Sería mejor descansar y dejar que llegue un nuevo día y nuevas fuerzas para salir de este pequeño e inexplicable bajón moral.
Quizás esperaba demasiado de hoy: acabar el artículo del blog, las prácticas de la universidad, y al llegar a casa encontrarme con ese mensaje que me alegrase el día. Por lo visto el cansancio y la frustración han ido acumulándose en mi cuerpo y todas mis espectativas se han venido a pique. Y lo mejor de todo es que he sido yo solo quien se ha encargado de ello.
Igual que una persona que trata dormir a toda costa y no lo consigue debido a la tensión que genera su propio deseo, he permitido que mis deseos levantasen muros de aire en mi camino, y tan sólo he tenido que agotarme tratando de saltarlos para llegar a este punto, no ha hecho falta nada ni nadie más.
Es por ello que me he visto obligado a recordar un viejo proverbio zen que tantas veces me ha guiado:
“A aquel que no espera nada le aguardan grandes sorpresas”