Nuestra vida es un constante cambio, donde los opuestos se hallan enfrentados y tratando de encontrar el equilibrio vamos pasando de un extremo a otro.
Como siempre quieto, con mi mirada buscando el infinito sigo en mi puesto de observador contemplando lo que me rodea tratando de interferir lo menos posible. Pero alguien me dijo una vez: “vale más un gramo de acción que un kilo de buenas intenciones”. Y simplemente por eso empecé a escribir este blog. Aunque puede ser que el movimiento que esté iniciando ahora me lleve al otro extremo y empiece a actuar de sobremanera.
Pero no es ese cambio el que me asusta.
Hasta hace bien poco, y de hecho aún sigue, estábamos en una sociedad falocrática, donde el hecho de tener un cromosoma Y te daba ciertos privilegios. Por suerte, sucedió un cambio, y con éste, un movimiento. Y ahora ese cambio nos está llevando hacia el otro extremo. Cada vez más en sus vanos esfuerzos por tratar de alcanzar la igualdad, ciertas asociaciones feministas están levantando otros muros de desigualdades.
Ahora si alguien realmente está leyendo esto se preguntará el porqué digo vanos esfuerzos, ¿acaso no somos iguales? Pues como siempre, existe ambigüedad en nuestra igualdad. Un hombre y una mujer son distintos físicamente, en primer lugar por un cromosoma, en segundo porque funcionamos de manera distinta, no mucho, pero algo. Pero igualmente un hombre y una mujer son iguales, porque ambos son personas, individuos, con los mismos derechos y libertades y como no, ambos piensan y establecen sus propios juicios de valores.
Pues bien, ahora resulta que no puedo decir si una mujer u otra me atrae porque al hacerlo la estoy considerando como un objeto sexual. Las mujeres también se sienten atraídas por los hombres y no por expresarlo están traficando con sus cuerpos: ES LEY DE VIDA. Aunque he de reconocer que en ambos casos hay formas y formas de expresarlo y que algunas, repito, en AMBOS casos son ofensivas.
Y sigo, resulta que al usar el plural “padres” en vez de “padres y madres” estoy discriminando, cuando yo pensaba que ese plural ya englobaba todo el colectivo. Acaso en su obsesiva lucha contra el mismo falo que las hace disfrutar no estarán buscando demonios donde no lo hay (en ese caso que consulten con la Iglesia Católica que es una experta).
Me preocupa estar virando hacia una sociedad feminista. Me preocupa oir a personas que dicen ampararse en la lucha por la igualdad de sexos cosas como que los hombres son inferiores, estúpidos, bobos rudos, inútiles, que para lo único que sirven es para una noche de placer o para crear prole.
Hasta aquí, si alguien ha estado leyendo pensará que exagero que soy un predicador apocalíptico. Pero es que si lo digo es porque cada vez me encuentro con pequeñas cosas que me conducen a pensarlo.
El otro día en un momento de cansancio extremo me postré delante del televisor junto con el resto de mi familia para desconectar y que durante unos minutos me olvidase del mundo que me rodea. Así que aguanté incluso la publicidad y me encontré con el anuncio que menciona el Teleoperador y desde luego que no me dejó indiferente. En el anuncio se podía ver un hombre que abría un paquete de café mientras recitaba la tabla de multiplicar. A lo que una voz en “off” de mujer apuntaba:
- Enhorabuena hombres, ya podéis hacer dos cosas a la vez.
Ahora resulta que por ser hombre soy tonto, en primer lugar porque necesito recordar la tabla del uno cuando me levanto y en segundo porque mi naturaleza me predispone para no poder hacer varias cosas a la vez. Si eso fuese así no podría estar escuchando música mientras escribo estas líneas ni levantar la vista para deleitarme con la belleza del campus mientras mis dedos siguen tecleando estas palabras.
Coño!!! ¿Seré una excepción, un especimen único en mi especie, la evolución del hombre?
Puess…..
Parece ser que no, Phoenix también escucha música, incluso la canta mientras le da forma al proyecto web que tiene entre las manos.
¡Y anda! Hay uno que mientras trabaja con su portátil y escucha música se saca un moco.
¡¡¡¡DIOS!!!!! ¡¡¡¡¡¡VAYA UNA PERFECCIÓN DE COORDINACIÓN!!!! (sobre todo teniendo en cuenta que tiene el defecto de tener un cromosoma Y en vez de otro X).
Y dado que los medios de comunicación son los que mejor describen a nuestra sociedad ya que estamos influenciados por ellos citaré otro ejemplo, pero éste en la radio.
Se trataba de un programa de servicio público donde se hablaba de los pueblos de alrededor y de los actos sociales que en ellos acontecían:
- Se va a dar un curso de Supervivencia Doméstica para Hombres en el que se enseña a cocinar, planchar, limpiar y hacer pequeñas reparaciones y bordados. Es para todas las edades pero SÓLO PARA HOMBRES.
Vaya, otra vez, resulta que a ese curso sólo pueden acceder los hombres porque el hecho de nacer con un cromosoma Y les incapacita para cocinar. Si es que se te ve el plumero Arguiñano, tú antes te llamabas Manoli.
He de reconocer que el curso me pareció interesante pero no creo que por el hecho de ser hombre necesite aprender ciertas cosas de manera distinta que las mujeres.
- También se va a dar un curso de Arreglos de Carpintería SÓLO PARA MUJERES, para que ellas también puedan defenderse en las pequeñas chapuzas del hogar SIN DEPENDER DE NINGÚN HOMBRE.
Vaya ahora resulta que en mi cromosoma Y está incluída toda la información relativa al arte y manejo de la madera y por eso yo no necesitaría este curso.
Y la verdad es que es curioso, porque en mi caso soy un manazas con las chapuzas pero me desenvuelvo bastante bien en la cocina.
Y todo eso sin entrar a discutir acerca de la Ley Orgánica contra la violencia de genero donde el hombre queda excluído de manera explícita, bajo la bandera de la discriminación positiva (obviamente cualquier diferenciación es positiva para unos y negativa para los otros). Curiosamente a ningún político he oído decir que esa ley era anticonstitucional pese a que no nos hiciese iguales ante la ley independientemente de nuestra raza, sexo, religión o credo. Qué pasará cuando una mujer o un homosexual agredan a su pareja, pues que la víctima será discriminada positivamente por ser hombre , en fin, eso es IGUALDAD.
En conclusión y desactivando el modo sarcástico, diré que comprendo que es difícil la concienciación de igualdad cuando conviven generaciones y tradiciones sociales tan dispares como las que existe entre nuestros abuelos y nosotros. Pero si de verdad queremos acabar con la desigualdad tendremos que asumir que hombres y mujeres no somos iguales y sobretodo, olvidar de nuestro vocabulario palabras como SÓLO PARA.

