Hace pocas lunas fue el primer día de universidad y allí estaba yo, de nuevo, después de casi 5 años dispuesto a retomar la tortuosa carrera de informática. Bueno eso de retomar es relativo, retomar sería si alguna vez la huebiera tomado, así que dejémoslo en que a mis 23 años me consideraba con la suficiente madurez como para afrontar seriamente una INGENIERÍA.
El día no pudo empezar peor: me quedé dormido (me encantaría conocer a alguien que no se quedase dormido en un día importante, como el primer día en un curro nuevo), así que me tocó asaltar el autobús, cual homenaje a Curro Jiménez interponiéndome entre la mole y su destino (aún doy gracias que el conductor se hubiese tomado esa mañana sus tres carajillos para estar espabilado). Acto seguido, corazón en la boca, cartera en mano tratando de buscar la identificación y monedas rodando por todo el suelo de autobús, y el conductor tratando de afinar su gracia recordándome que el autobús no tenía parada allí. En eso quedó mi entrada triunfal, mi vuelta al templo del saber. En un chaval sudoroso y fatigado recogiendo un montón de céntimos esparcido por el suelo como su ego.
Durante el transcurso de la ida, algo más de 50 km. traté de unir esos pedacitos para reconfortarme mientras trataba de imaginar hasta dónde podría aguantar la monotonía de 3 años realizando el mismo trayecto y observando las mismas caras.
En el periodo que hay entre preinscripción y comienzo de clases había tratado de prepararme para todo, a nivel físico, mental y sobre todo mucha concienciación, aunque eso de repetirse delante del espejo: estudia, estudia, estudia, estudia, estudia…. o la mañida frase de: “Este año me lo voy a tomar en serio desde el principio“, creo que entrarían dentro del rango de la obsesión.
Pero me topé con algo que dio al traste con todas mis pretensiones, mis horas de auto-hipnosis, de meditación, mis aires de “abranpasoquemevoyacomerelmundo“. Me encontré con el principal problema con el que se topa la concentración desde que el hombre es hombre y Dios le dio sexualidad: LA MUJER (seguro que por mencionar esto se me echan encima las asociaciones pro-feministas, aunque para estas tengo reservado un post exclusivito para ellas). En fin, retomando el hilo del asunto, realmente no estaba preparado para aquello: rubias, morenas, castañas, incluso pelirrojas (sí, naturales). El color de pelo daba igual, habían inglesas, francesas, suecas, brasileñas, italianas, hindúes y como no españolas, un auténtico crisol de belleza que hubiese hecho enrojecer de vergüenza a Miss Mundo (desde luego que soy incapaz de comprender a los racistas, no saben lo que se pierden). Aquello no eran mujeres, eran obras de arte esculpidas por unas manos más habilidosas que las de Miguel Ángel al esculpir su David.
SÍÍÍÍ!!!!! Dios existe y se manifiesta a través de su obra.
Mis ojos no podían contemplar tanta belleza. Lágrimas inundando mi alrededor, mandíbula desencajada rozando el suelo y mi espalda encorvada para tratar de soportar con cierto equilibrio el mochilón con el portátil. No me extraña que con esas pintas huyese despavoridamente de mi alrededor. Por eso considero que creo que debo retractarme frente a toda aquella que se pudo sentir ofendida y tratar de no granjearme una fama de maníaco sexual.
Siempre he disfrutado de la belleza pero no me creo capaz de definirla. Considero que la belleza está en los ojos del que mira. Me quedo embelesado con un atardecer, en la combinación de los colores, en el contraste que genera un flor que sobrevive en mitad de la ciudad, o con “La Noche Estrellada” de Van Gogh, pero para mi, no creo que exista mayor belleza que en una mujer y me encanta admirarla lentamente, deteniéndome en cada detalle, empezar por su rostro y recorrerla lentamente. Lo primero los ojos, el espejo del alma, necesito sentir la luz de su mirada, si no la veo, me vuelvo perezoso y convierto mi contemplación en un vistazo rápido, tratando de encontrar ese algo inexplicable que me haga perder la cabeza. Si en el momento que la miro a los ojos se da cuenta y me devuelve la mirada ya sea tierna o arrebatadora caeré fulminado en ese instante y tendrá para siempre un hueco en mi corazón: así de enamoradizo soy yo.
A continuación bajo la vista hasta los labios, el color, la forma, como se curvan a la hora de hablar. Sigo un recorrido natural en torno al perfil de su rostro y me detengo en su barbilla para dirigirme a su cuello, el nexo que hay entre su belleza natural por ser mujer y su belleza personal, es decir, lo que tiene en el cerebro. Para mi el cuello es una parte muy importante de la mujer ya que es lugar por el que me abro camino hasta su sexualidad, su debilidad, donde a veces con un simple suspiro puedes desencadenar una terrible pasión. Y mi vista, como si mi boca se tratase, trata de bajar, de encontrar la clavícula, los hombros, la perfección de sus senos y seguir bajando hasta el ombligo, y desviar lateralmente a su cintura para luego tratar de admirar su figura al completo. La verdad es que estoy releyendo lo anteriormente escrito y creo que no estoy solventando nada. Pero así, soy yo, adoro la belleza y no busco con ella ninguna excitación sexual, para mi una mujer simboliza eso admiración y belleza.
Bueno, creo que estoy desvariando, estos días de Campus me han dejado loco con tanta alteración y es que en mi caso, como diría mi amigo er Killo: “Las hormonas han dado un golpe de estado en mi cerebro“. Poco queda ya que contar de ese primer día salvo las risas que nos echamos Phoenix y yo y la cantidad de burradas que se nos pasaron por la cabeza ante aquel panorama.


hola de nuevo,
hacia mucho que no leia algo tan intenso como lo q has escrito. Tengo la piel de gallina( y no es coña jeje).
No se si sera mi ignorancia, pero nunca habia oido a un chico hablar asi de como mira.
Un saludo
Comment by súcubo — 17/10/2005 @ 12:45:32
Yo debo ser una ignorante también… Me han entrado unas ganas de ser observada… Pero, como dices en tu post sobre el giro Copernicano (era así, no?), a veces es muuuy molesto. Creo que las miradas están bien cuando ambas partes entran en ese juego, pero no cuando una parte está a su bola y la otra es sólo un baboso/a que emana desesperación por todos los poros de su cuerpo y te mira como si ante cualquiera de tus movimientos fuera a correrse… ¿Es que no se dan cuenta, ante una mirada de odio como respuesta, de que agobian? No sé… O si no, los que miran y se creen q por llevar gafas de sol no te das cuenta de que su cabeza sigue embobadamente tus pasos… XD
No sé, hay días en los que se agradecen las miradas, incluso te esfuerzas en conseguirlas y fantaseas con cómo es la otra persona; pero otros días son sólo un agobio! Los hay que deberían prestar un poco de atención a las caras y dejar el tema cuando les lanzas una mirada fulminante.
Bueno, después de este desvarío, sólo queda decirte que me encanta tu blog y que te seguiré leyendo y comentando: has captado una adepta.
Comment by Siltha — 3/12/2005 @ 15:56:11
Muchas gracias por los cumplidos Siltha, siempre es un placer ver a gente nueva a la que no tienes que apuntar con una pistola para que lean el blog.
En defensa de esos “babosos” (las mujeres los soléis definir así, no?) decir que a veces no se dan cuenta de las miradas fulminantes porque más que nada no están mirando a la cara.
Más de una vez paseando con los colegas ha habido uno que ha exclamado: “¡¡¡¡Vaya ojete!!! ¡¡¡Joder, ese culo es precioso!!!”
Siempre procuro responder con un: “Muuujer, se llama muujer”. Pero nada, a los cinco minutos se les olvida. Qué se le va a hacer, las hormonas (mañida excusa).
Aunque como tú dices hay días y días, a uno lo piropean pocas veces, pero a mismo improperio, distinta reacción. Es decir, hay días que sientan de fábula y otros igual que un muñeco hinchable.
En fin espero que disfrutes leyendo, siempre serás bienvenida.
Comment by Void — 12/12/2005 @ 17:19:55
Jajaja, no creo que la gente te lea por tus amenazas… Además, como quien dice, acabas de empezar y ya tienes los mismos comentarios que los que llego a tener yo, que llevo casi un año con mi blog… XD En que universidad estás?
Comment by Siltha — 14/12/2005 @ 21:31:49
Pues estudiar y vivir lo hago en la misma ciudad y misma universidad que Emilio de Chachiblog. Pero más pistas no doy. Nunca doy nombre de lugares y rara vez nombres propios. Por ahora estoy en ese fase de anonimato. Pero siempre dejo alguna pista, como los motes de los lugares o sus nombres anteriores. Pero creo que por ahí ya me han descubierto y Emilio ha dado mi nombre de manera involuntaria (no sabía nada de mi predilección por lo anónimo) así que lo he dejado estar. Eso sí, creo que hay suficientes pistas como para que quien quiera saber algo más investigue: quien quiera peces, que se moje el culo.
Y lo de los comentarios, pues mira, cuestión de suerte.
Comment by Void — 14/12/2005 @ 22:19:32
Hola de nuevo! Entonces estamos en la misma. ^_^ Ah, y no te preocupes por lo del anonimato, a mí también me gusta mantenerlo, aunque, si alguien investiga, puede averiguar bastante de mi que no diría nunca de forma directa. Hay pedacitos de mí por la red, a quien le interese, que una el puzzle. Supongo que te pasa parecido. ^_^ Uh, y que sepas que el Strawberry cheesecake es mi favorito desde que lo descubrí… Jo, y tu último post… ¿Sabes? Yo también estoy en una fase de apatía constante. Nada me importa lo suficiente para moverme a hacer nada más. Es un asco, me da por odiarme a mí misma y por no tener idea ni ganas de salir del fango en el que me he metido. Sería demasiado esfuerzo. Antes siempre era optimista y pensaba que iba a comerme el mundo, pero poco a poco estoy perdiendo esa parte de mí que tanto quiero. Pero sabes? Hay que luchar para ello, y, bueno, sigo creyendo que somos capaces de conseguirlo. Quiero creerlo, quiero volver a ser una optimista con ganas de comerse el mundo y no un saco de temores y apatía. Así que todo eso lo estoy digiriendo y estoy, de nuevo, intentando cambiar. Ah, cuanto rollo te he soltado. Lo siento. Y no es justo que sepas tocar el bajo… (bueno, sí es justo, pero me da envidia
)
Debería empezar a comentar donde se debe, ¿no? A la próxima.
Comment by Siltha — 19/12/2005 @ 10:36:20
Bueno, esos estados creo que son fases. Además necesarios, a mi parecer. Así cuando vuelves a tener fuerzas y ganas de comerte el mundo lo disfrutas el doble. Sé que volveré a a salir y a brillar (ya he pasado por esto antes). Pero de vez en cuando, por mucho que lo intentes, se hace inevitable, y estás más tiempo del deseado en esos periodos bajos. Y claro, yo me veo antes y me veo ahora y al menos me da cierta rabia. Pero bueno, tiempo al tiempo. Y tú también, ánimo.
El deseo de cambio está bien, pero muchas veces no es suficiente, el cambio tiene que venir solo. Y viene cuando debe, uno ha aprendido que no conviene forzar las cosas, es como tratar de subir una catarata nadando. Ale, toma rollo tú también.
Por cierto, yo nunca he dicho que sepa tocar el bajo, sino que tengo un bajo.
Comment by Void — 19/12/2005 @ 12:40:01
es verdad… debia empezar por acá… me encanta que un hombre aprecie tanto la belleza de una mujer (espero que sepas encontrar la belleza en todas las mujeres, pues habemos ninfas infraninfáticas, que tenemos nuestra belleza interior)
muackiis
me alegra muchooo haber llegado a este blog, sátiro
Comment by malu.k — 1/09/2006 @ 04:59:58