16/01/2009
Quizás sea más fruto de un par de cervezas que la necesidad de escribir algo. Pero es algo que veo todos los días cuando conecto el “messenger”, recibo ciertos mensajes al móvil o miro alguna actualización del “fotolog”. Pequeñas tonterías, o falsedades que por sí solas no significan nada, como gotas de agua. Y, como gotas de agua, al final, el tiempo y la constancia hacen que acaben erosionando la roca: produciendo cañones donde antes habían llanuras y abruptos acantilados en las colinas que tienen la desgracia de colindar con el mar.
Igual que una tortura china, gota a gota golpeando en mi cabeza veo, día sí y día también, gente que se dedica a preconizar y a reafirmar su amor, a difundirlo a los cuatro vientos como si fueran las personas más románticas del mundo (las únicas con derecho a amar). En este punto es cuando alguien me comenta que soy así de funesto y crítico porque ahora mismo no estoy en una relación o porque, incluso, no tengo sentimientos (prrrrt!!! => para quien no lo tenga claro, esto es un sonido de pedorreta).
A ver, tengo amigos que están muy bien con sus actuales parejas y no se dedican a demostrarlo con una constante vomitera de cursilerías de color rosa y llenas de flores y ositos de peluche. Ellos son felices, lo saben y también su círculo de amistades cercanas: sobra. Tampoco es que tenga nada en contra de las manifestaciones de amor, pero… ¿tan mal va tu relación para que la tengas que maquillar tanto? O dicho de otra forma; en un mundo consumista como este ¿pretendes que me crea tu amor es tan jodidamente bueno cuando estás haciendo una publicidad digna de un canal de teletienda a las cinco de la mañana? Quizás el problema sea ese: que tu miedo a quedarte solo, a los formalismos sociales, a decidir por ti mismo, sin depender de nadie o que nadie dependa de ti no te hace comprender que el amor no es ni bueno ni malo, no es un bien de consumo, sino, en primer lugar, una relación entre dos personas (al menos, el tipo de amor del que aquí hablamos), y que por tanto conlleva los mismos miedos, inseguridades y demás taras que pueden afectar a cualquier persona (sólo que multiplicado por dos).
¿De verdad piensas que me voy a creer esa mierda? ¿Crees que me creeré tu publicidad cuando ni si quiera le creía a Chuck Norris ni a Linda Evangelista cuando intentaron venderme esas máquina de felicidad eterna en forma de perfectos abdominales, cuando llegaba completamente borracho a casa a las tantas? ¿De verás crees que me creeré eso cuando algunas de esas personas que tanto enarbolan la bandera de la extrema ñoñería fueron o intentaron ser infieles a sus respectivas parejas conmigo?
¿Sabéis qué os digo? Que os jodan. Que os den. Que ya he gastado mucho tiempo intentando buscar dónde está el error. Mucho tiempo intentando comprender a ciertas personas, que han resultado ser auténticas taradas. Mucho tiempo pensando que era yo el error, que el fallo era completa y absolutamente mío. Minando mi inseguridad, y lo peor de todo, llegando a autocompadecerme por todo eso.
Así que, la próxima vez que intentes autoconvencerte, ten el suficiente decoro de no tocarnos las pelotas al resto y hacerlo tú solo delante de un espejo.
4/10/2008
Muchas cosas han cambiado desde la última vez que escribí aquí y mucho más desde que no lo hacía con asiduidad. Intento retomar la costumbre con el pretexto de contar todo lo que estoy pasando por Grecia pero parece ser que la cuna del arte clásico no me sirve de mucha inspiración. En vez de eso he encontrado parte de ella poniendo una reclamación a Vodafone. Que no es que sea nada para tirar cohetes, ni que le vaya importar a nadie, pero de algún modo habrá que empezar a quitar las telarañas. Ahora sólo queda esperar la respuesta.
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Sé que lo escrito a continuación puede parecer un correo carente de total seriedad, pero es que últimamente los errores informáticos de Vodafone y más particularmente los que se han producido con respecto a mí como usuario me parecen un cachondeo, y ahora sí, una total falta de seriedad y previsión por su parte.
Les expongo los motivos que me han llevado a tal conclusión:
En primer lugar intenté canjear mis puntos por un móvil, que por lo visto estaba completamente agotado dentro del territorio español, pero que ustedes seguían ofreciendo a través de la web, haciendo que el cliente se patease todas las tiendas posibles para encontrar algún ejemplar.
Obviamente, intenté canjear mis puntos por otro móvil pero, por un error informático, no pude hacerlo en más de cinco días, y gracias a que al final quien hizo la transacción fue una dependienta de una tienda Top Digital realizándolo por otras vías. Seguramente, de no haber sido así, todavía estaría esperando poder canjear mis puntos.
De todos modos, eso es paja comparado con el resto.
Durante ese tiempo también se me envió un mensaje, como todos los meses, indicándome el importe de mi próxima factura y cuándo se haría el cobro, pero ¡oh! cuál fue mi sorpresa al descubrir que no podía consultar mi factura electrónica. Por lo tanto llamé al servicio de atención al cliente solicitando una copia por correo ordinario. Al ver que no recibía respuesta y que me iba a tocar pagar algo que desconocía, levanté una orden de impago en mi banco. Cuatro días después de la fecha de vencimiento del cobro, recibo un mensaje informando de problemas con el cobro, indicándome que me pusiese en contacto con ustedes (hay que ver cómo mueven el culo cuando se toca el bolsillo). Al hacerlo y contarle mi situación a la teleoperadora, ésta me informa que es imposible enviarme una copia de mi factura por correo ordinario, ¿y a que no saben por qué? Pues sí, lo han adivinado, de nuevo por un error informático. Además, no contento con eso, me pasan automáticamente a la sección de cobros donde otra teleoperadora me informa que si no pago se me pasarán un recargo porque el impago de esa factura no se ha producido a un error de Vodafone. Claro, que digo yo, que si un error informático no es culpa de Vodafone, ustedes me dirán de quién, porque que yo sepa no es con la empresa que lleva sus servidores con las que tengo que rendir cuentas sino con ustedes, y ya se apañarán con quien corresponda.
Pero, la historia no acaba aquí, no. Como por fin puedo consultar mi factura electrónica (cosa de tres días, no más), he intentado realizar el pago a través de su portal (debido a que me encuentro en el extranjero y no puedo hacerlo de otro modo) y, como no, otra vez no puedo hacerlo por…(redoble de tambores) … ¡EL ERROR INFORMÁTICO!
Miren, yo pensaba que esto era una empresa seria, y claro, lo ha sido hasta que han empezado a aparecer los problemas. A partir sus teleoperadores sólo han hecho que pasarse el marrón de uno a otro y responderme con: “lo siento pero parece que tenemos un error técnico”. Así que, por favor, arreglen lo que tengan que arreglar y dejen de tocarme las narices. Sólo quiero un servicio eficiente y que responda, sin problemas, complicaciones ni excusas.
Gracias.
23/04/2008
Visto desde lejos intimidaría ver un grupo tan grande de gente moviéndose al unísono, perfectamente coordinados, como si los dirigiese una consciencia superior. Pero de cerca, esa maravillosa estructura se derrumba, quedando reducida a una infinidad de personas, una enorme masa de sujetos, tan preocupas en dirigir sus miradas hacia el frente que nunca verán quien tienen a su derecha. Pero, aún así, su movimiento queda sincronizado por el latir de los semáforos.
En tu mente un sitio así podría ser Atocha, Picadilly, Time Square… cualquier “rincón” del mundo moderno. De hecho podrías ser tú el que viese asaltada su rutina, su día a día, con una pregunta un tanto peculiar:
- Disculpe un segundo por favor, me gustaría proponerle un negocio inusual: le vendo mis principio.
Detrás de una pregunta así seguro que se esconde alguien con pintas de loco, melena desgarbada, ropa rasgada… Lentamente giras, el cuello buscando al mendigo que se llevará tu dinero del día destinado al café. Mientras esperas que todo haya sido un error de tu cerebro por la falta de sueño, retiras un auricular de tu oído.
- ¡¿Qué?!
- Eso, que le vendo mis principios.
Pero allí, donde se supone que debería haber una especie de mendigo con mirada errática, se encuentra un hombre de unos cuarenta años, metro ochenta, recién afeitado, bien peinado y mejor vestido. A su lado, un niño con uniforme de maristas y mochila al hombro le coge la mano. El asombro con el que te mira contrasta con la seguridad con la que lo hace el posible padre.
- ¿Qué me responde, hay trato?
- ¡¿Está usted loco? ¿Por qué iba a querer comprarle los principios? ¿Cree que me sobra el dinero para irlos regalando a alguien que incluso puede permitirse el vestir mejor que yo?!
Apenas acabada la frase, el hombre se gira en dirección al niño, con total despreocupación, como si nada de eso hubiera ido con él.
- ¿Ves hijo? Acabas de aprender la lección más importante en tu vida: tus principios nunca te darán de comer, y no importa cuantos maestros, filósofos o moralistas traten de convencerte de lo contrario. La moral es un lujo que no nos podremos permitir hasta que hayamos saciado nuestras otras necesidades.
10/01/2008
Siempre era lo mismo, comenzaba con un grito furioso que desgarraba el aire interrumpiendo por un instante la tediosa cadencia de villancicos enlazados. Nunca un grito sonó tan dulce, bueno sí, pero yo no tenía a las jugueterías en mi lista de lugares bizarros donde deseaba practicar el sexo, así que ese tipo de gritos no podía ubicarlo dentro del actual contexto. Pese a que ya sabía qué hechos serían desencadenados a continuación, cualquier cosa valía a cambio de unos segundos de no escuchar “a Belén pastores…”, “yo me remendaba yo me remendé…” y el resto de éxitos del momento. El niño caía al suelo y empezaba un desenfreno de golpes, pataleos, movimientos espasmódicos, lagrimones y llantos. La impotencia del momento, de no poder conseguir su juguete conducían al pobre chaval a la desesperación de utilizar la última de sus armas con tal de alcanzar su objetivo: el superhipermegabotdelcopónquetiracohetesporlabocayfuegoporelculo, pero claro él no era quién disponía del dinero y del poder decisión en esos casos.
La verdad es que la asiduidad con la que se suceden todos estos capítulos de rabieta en fechas navideñas, me lleva a pensar que no parece que hayamos cambiado tanto pese a tener ya un cuarto o medio siglo sobre nuestras espaldas (o cualquier otra cifra con la que nos consideremos lo suficientemente adultos y maduros). Bien es cierto que no nos ponemos así por la casa-mansión de los playmobil, porque no nos compren la última consola o porque no nos pospongan la hora de vuelta a casa una hora más por ser el cumpleaños de Menganito (tal vez porque ahora tengamos el dinero o el poder de decisión), pero siguen existiendo esos momentos en los que sientes la misma impotencia que aquel niño de la juguetería al ver como tus sueños, deseos o anhelos se alejan sin que puedas hacer nada. Y entonces recurres de nuevo a la pataleta sin saber muy bien el porqué, tal vez porque alguna vez llegó a funcionar, porque es lo último que te queda por intentar o simplemente porque necesitas desahogarte. Mas ya no son cinco, ni siete años y tu inocencia quedó rota tiempo atrás para que pudieses seguir viviendo en esta sociedad,esta vez sabes dónde duele y atacas y manipulas utilizando la mente de un adulto aunque protagonices la reacción de un niño. Estallas con un grito y discutes y discutes hasta que olvidas el objetivo de la discusión, quedando éste tergiversado con tal de tener razón y de causar el mayor daño posible.
Al final, la rabia y la frustración cesan, desapareciendo el niño y volviendo el adulto, dándose éste último cuenta de que se dijeron cosas que no se deberían haber dicho o hecho, pero que ya no hay vuelta atrás, porque el arrepentimiento nunca nos quitará nuestra parte de responsabilidad, porque ahora ya tenemos el dinero y el poder de decisión.
4/12/2007
Empieza Diciembre y ya vuelve, como cada año, toda esa parafernalia y retaíla típica de las Navidades: los anuncios de juguetes, el Corte Inglés, haciendo gala de un complejo de profeta, nos avisa con casi meses de adelanto de la hecatombe consumista que se nos viene encima y , esta vez, el making off de la última extravagancia de Freixenet (mira por donde esto sí que es nuevo). Algo completamente comprensible si contratas a Scorsese para evitar que se cumpla la siguiente ecuación:
Navidad + Campaña publicitaria de Freixenet = HORTERA
Cosa que este año es bastante posible que no lo sea, eso sí, a cambio recibiremos una nueva oleada de: pon el anuncio de Freixenet en tu móvil, descárgatelo para tu ordenador, o compra el pack promocional del montaje del director.
Llegadas estas fechas hay algo que también resucitará junto con nuestro propósito de ser buenas personas: la eterna lucha de cava catalán sí o cava catalán no (tengo que empezar a escribir más, porque ahora mismo parece que sólo me importe Cataluña y su indepencia, cosa completamente falsa ya por mucho que lo digan los medios de comunicación, a mí sólo me importa aprobar lo mejor posible este curso).
Así que este año, para evitar un batacazo económico, qué se le has ocurrido a las cabezas pensantes de Codorníu?
Un nuevo producto, el producto estrella de estas Navidades…
(pon aquí la musiquilla de suspense de violines en crescendo, con un redoble de tambores y el sonido de trompetas al final que más te guste)
El nuevo cava…
(pausa para publicidad)
GRAN PLUS ULTRA
Toma!!!!! Casi me caigo del sillón cuando he visto el anuncio por la tele. Por lo visto la sutilidad es algo que no conocen las grandes cabezas pensantes de Codorníu. Si apenas se nota cuál ha sido su intención al sacar este nuevo producto al mercado, sólo les ha faltado poner la cara del Rey en la pegatina de la botella, con un lema debajo: cuando se trata de dinero, somos más españññoles que Franco. Que digo yo, por qué la mayor parte de la población de este país tenemos la imagen de que un individuo que se cargó esta tierra a base de golpe de estado es el mejor español de la historia? Aunque bueno, creo que esto será mejor dejarlo para otro “post”.
A mí todo esto me está sonando a la típica pregunta: ¿por cuánto dinero dejarías que te dieran por culo? (mil disculpas a los que practiquen el acto, pero es lo que tiene el uso del lenguaje). Por lo visto, los del cava ya tienen una respuesta, y su precio está en un puñado de compradores estúpidos que nunca han llegado a plantearse si la ubicación de una empresa tiene, necesariamente, que influir en su ideología política, si bien es cierto que una empresa que tiene otro producto anterior llamado NON PLUS ULTRA da pie a no muy distintas elucubraciones. Y es que parece ser que la política es aquello que se dedican los ricos como “hobby” cuando tienen tiempo libre. A fin de cuentas, poco les importa quienes brinden con su cava, siempre y cuando se les pague cuando lo hagan.
20/11/2007
En esta vida, todo va y vuelve. Y en ese contínuo devenir siempre acabamos encontrando un matiz, un brillo, una luz que hace que cambie nuestra forma de ver las cosas, dejando entrever nuevas respuestas a ya viejas preguntas, pero también haciéndonos recordar aquello que dejamos olvidado en el camino pero que nos gustaba tanto.
Tal vez por eso hoy vuelvo a escribir, como un yonki que busca la grata sensación de su primera vez en el chute de cada día, hoy busco pensamientos perdidos en mis propias palabras, busco saber quién soy como aquella vez en la que empecé a encontrarme.
8/09/2007
A este sitio sólo le faltaban unas telarañas y alguna planta rodadora pasando de vez en cuando, pero mira, siempre te puedes encontrar algo, como un comentario spam reaccionario, para sacarte del silencio imbuido por los exámenes. Si alguien quiere leerlo, está en el post anterior, pero para los más vagos (como yo, porque os comprendo) voy a tratar de lucirme un poco, si consigo quitar el óxido y hacer funcionar esta vieja maquinaria oxidada.
No sé cuántas personas habrán como yo, que no conozcan la situación de Èric Bertran, un chaval que, cuando tenía 14 años, le dio por enviar el siguiente mail a DIA, Hacendado y Leche Pascual:
“Buenas, soy un cliente, ahora en Identidad anonima. Soy del Principado de Catalunya, i jefe de la organización Exèrcit del Fènix EdF, les pido que traduzcan la web i etiquieten sus productos al catalan, es question de igualdad de derechos. Porfavor respeten a nuestra nacion. Queremos productos en catalan en todo los Países Catalanes. Confío en que estudiaran la respuesta. Espero una respuesta diciendome si, si o si no, si no recibo nada antes del dia 1 de octubre de 2004, me pensaré que passan de mí. Entonces no les pediré otra vez a las buenas , le vendra a pedir que lo traduzcan toda mi organización, i no creo que muy simpáticamente. Espero que hablando no entenderemos, espero respuesta, respetenos porfavor adios.”
Conclusiones: el chaval, con 14 años, no tenía mucha idea de redacción y, al que lo transcribió antes que yo, le tuvieron que sangrar los ojos de ver tanto rojo a causa del autocorrector, cosa perfectamente comprensible si nos atenemos a que el español o castellano no es la lengua materna de Èric y por lo tanto no está muy acostumbrado a su uso.
Independientemente de la sarta de tonterías que se le pueden ocurrir a mi embotada mente, la trascendencia de este hecho fue mucho mayor en el momento en el que a DIA se le ocurrió denunciarle por amenazas. A partir de ahí, 200.000 Guardias Civiles se personificaron en su casa con una orden de registro con tal de confirmar si el chaval y el Exèrcit del Fènix eran una nueva célula de Al-Qaeda. Nada de un grupo de independentistas catalanes, no, islamistas, que está más de moda, aunque su mensaje por el doble etiquetado no casen con el comportamiento llevado por el grupo hasta ahora, quién sabe qué hospital, aeropuerto o qué edificio emblemático podrían volar por algo así una banda con un nombre sacado de un libro de Harry Potter.
Todo podía haber quedado como una enorme chiquillada (aunque en el mail hubiesen amenzanas), pero apareció la fiscalía del menor, con una enorme incompetente a la cabeza: Blanca Rodríguez, tratando de buscar una condena sin haber sido capaz de leerse el correo que todos los que hayan llegado hasta aquí ya habrán hecho.
Jueces, fiscales, órdenes de registro, etc. pueden parecer un mal trago para un niño, pero por suerte allí estaban Víctor Alexandre y un grupo de políticos para apoyarle de forma nada interesada. Sin tratar de convertir a l’Ènric en un mártir de fauces españolistas deseosas por devorar a todo aquel que trate de expresarse libremente al usar otro idioma que no sea el castellano.
En fin, que si eres una persona a la que le gusta tener opinión propia, para que un vídeo extraigas unas conclusiones.
Y ahora, como este es mi blog y llevo tanto tiempo sin actualizar, me resarzo comentando mi visión completamente sesgada sobre todo este asunto, pero para ello, recomiendo haber visto el vídeo de arriba con las cuatro partes restantes que, aunque lleven algo de tiempo, no tienen desperdicio.
Lo primero, la iniciativa de Ènric me parece bastante buena aunque no las formas. Uno no puede ir por ahí con falsas amenazas, que aunque no sean terroristas, como te afanas en reafirmar, siguen siendo amenazas, y si no sabes jugar a cosas de mayores no te metas. Pero bien, a base de errores se aprende. La lástima es que tengas a los señores de izquierda Republicana para reírte la gracia. Consiguiendo así, que la próxima vez, la líes mucho más.
Ya que estoy, sigo con el Sr. Bertran para aclararle que muy a su pesar es español, porque por desgracia lo pone en el papel que le hace falta para salir a otros países. Que veo muy bien que aunque no se sienta español, sí catalán, porque coño, lo es, pero negar la verdad sólo nos lleva a darnos cabezazos contra la pared. Quizás en un futuro las cosas sean distintas. Y… bueno, como por eso de ser joven “eres de azúcar”, sólo un consejo de un prepotente: con tu actitud no haces más que alentar a que otra gente se siga comportando como la estúpida de Blanca Rodríguez & company.
Turno para el señor abogado del chaval y del Sr. Alexandre. Lla tenencia de esa foto en el disco duro del ordenador, donde figura la quema de una bandera española, y su publicación en un blog, podrían ser considerados delito, y no para Google como afirman, porque el buscador sólo referencia las imágenes colgadas en otros sitios de Internet. Si el chaval es un radical, lo es y punto, no sirve de nada el que traten de sacar los balones fuera de forma desesperada. Con esas edades todos hemos probado la fruta prohibida, aunque con el tiempo rara vez repitamos.
Más mierda para Víctor, más que nada por esa actitud de pavoneo que luce a lo largo del vídeo (perdóneme la libertad de tutearle, pero con tanta crítica que le va a caer ya hay como confianza). Esos comentarios acerca de la falta de educación y de coeficiente intelectual de los españoles se los podría haber ahorrado, ahora así yo podría estar estudiando en vez de publicando un post.
Se queja del trato peyorativo que recibe el pueblo catalán por el grueso de los españoles cuando usted hace lo propio. Habla del desprecio hacia la lengua catalana cuando en el blog de Èric el Fénix no son capaces de poner un enlace en castellano para llegar a más público, porque cada vez que habla de España le asoma la bilis por la garganta. Generalizar no está bien, y mucho menos mantener actitudes extremistas, porque sólo consiguen una fuerza en sentido contrario con la misma intensidad: es física básica. España, por mucha gente que se empeñe en decirme lo contrario, no es sólo Madrid. Hay muchos más pueblos con tradiciones y costumbres propias, al igual que lenguas o dialectos, y no todo el mundo piensa lo mismo. Las consideraciones que usted hace, parecen ser que van más encaminadas hacia algunos espectadores que, cada vez que ven un Madrid - Barça, se lo toman como un asunto de estado cuyo resultado “romperá o no la cohesión del pueblo español”. Para mí no tiene sentido hablar de una sola bandera, una sola lengua y una única forma de pensar. Aunque claro, no soy yo el que hace leña del árbol caído y aprovecho la situación para ensalzar mártires y héroes a base de obras de teatro donde narren sus hazañas parodiando al enemigo, y así de paso, que sus amigotes le aplaudan el alarde de originalidad.
También comentarle que apenas se le ha visto el plumero político echando tierra encima del gobierno culpándole de las irregularidades cometidas por ciertos cargos públicos cuando los poderes judicial, ejecutivo y legislativo andan por separado (a ver si va a tener que volver al cole como los señores del PP). Quizás, lo que usted quería decir es que le parece muy raro que no hayan rodado las cabezas de ciertos cargos (¿Se nota mucho que me refiero a la fiscal Blanca Rodríguez? si es así, decidlo, no sea que me sometan a extraños interrogatorios con amenazas y malos tratos psicológicos).
Va, si has aguantado leyendo hastsa aquí, sigue un pelín más que ya acabo. Tan sólo me queda la mención especial a esa gente tan entrañable como son los políticos, y en este especial caso, los nacionalistas catalanes, que siempre andan defendiendo a capa y espada la independencia de Cataluña y de los Países Catalanes. Señores, dejen que la gente decida por sí misma si quieren formar parte de algo que suena a una hipocresía con mayúsculas donde se exige independencia por un lado, y a su vez, anexión por el otro.
Todavía podría seguir hablando durante un rato del tema, ya que queda bastante en el tintero como el hecho de ser señalado por decidir usar una lengua y no otra aún cuando yo pensaba que ambas eran cooficiales dentro de la región, porque pensaba que era libre para decidir por mí mismo sin que eso me condicionara, pero eso, quizás, otro día, que por hoy es suficiente.
P.D. Como alguien difunda sólo un extracto del post en vez de su totalidad con la finalidad de sacarlo de contexto que se prepare porque el ejercito de la Mano Blanca irá a por él, y esto sí que es una amenaza (pero no terrorista ¿eh?)
9/07/2007
Cuando uno emprende un viaje como el mío, irse a Canadá sin conocer a nadie, piensa en que casi cualquier cosa es posible, pero claro, lo que no te esperas es que a tu madre le dé por decirle al monitor, en el aeropuerto de Barajas (T4), que te has ido a cagar justo en el momento en que te ausentas de las maletas. Debería habérmelo imaginado, todo apuntaba a que algo funesto iba a suceder. No es que mi familia hubiésemos sido capaces por una vez de ir desde Leganés a la terminal sin perdernos, aún sin conocer el camino. No es que llegásemos a la hora prevista sin retrasarnos, no: es que llegamos los primeros, NOSOTROS, que cada vez que vamos a realizar un viaje, salimos siempre dos horas más tarde de la hora prevista. Ante algo tan extraño debería haber estado más atento, la última vez que le di cuerda a uno de mis padres acabó jaleándole a las chicas del can-can en el “saloon” de la zona del Lejano Oeste en Port-Aventura, y con unos doce años puede ser algo muy frustrante, mi psicoterapeuta todavía tiene que ponerse protecciones cada vez que saca el tema, aunque la verdad es que hoy en día sería yo el primero en hacerlo.
“El siguiente”, me llama un tío con el pelo inusualmente cano para su edad y al que parece que le han metido un palo de escoba por el culo. Empieza a facturar mi maleta con la habilidad pasmosa de un mono al que le han amputado los dos brazos, parece que cada uno de sus movimientos tiene que venir precedido por una conversación con la chica de su derecha. Por la cara de ella, hasta el más tonto de la cola sabe cómo va a acabar la historia, ella montándoselo con un piloto y él poniendo a prueba su pericia con la mano en el cuarto de baño tratando de no salpicarse esa chapa tan brillante en la que pone Iberia.
Cinco minutos más tarde ya tengo un bulto menos encima del que preocuparme pero, debido a la buena organización de la compañía de vuelo, tengo que jugar al tetris tratando de recomponer todo lo que contenía mi bolsa de mano dentro de la bolsa del portátil. Por lo visto la información que nos dio la British Airways era incorrecta, punto a favor para ellos: 1-0. No hay porqué alarmarse mi padre es bueno haciendo esas cosas así que me arranca sendas mochilas de mis manos y empieza a reubicarlo todo aunque cuando eso le lleva a mostrar mi ropa interior delante de un aeropuerto. A partir de ahora sólo quedan unos cuantos controles de aduana y un transbordo en Londres entre Canadá y yo.
7/06/2007
A veces tengo la sensación de ser una copa de cristal finísimo, capaz de entrar en resonancia y vibrar conjuntamente con todo lo que me rodea, y tal vez por eso, me dio por forrarme con poliestireno expandido. La verdad es que dentro del embalaje se está de puta madre. Así ocurre, que de tiempo en tiempo, se me olvida que fuera sigue habiendo una vida con la que ir llenándose para volverse a vaciarse de nuevo (por favor, tratad de leer esto con la mayor seriedad posible). Pero sigo teniendo miedo a romperme cuando el sonido es tan agudo como para dañar los oídos. Tengo miedo de quebrarme porque jode bastante ir recomponiendo todos los pedazos. Miedo, ja! estúpido sentimiento colado en nuestro ADN como defensa para perpetuar la especie. Sí, estúpido, irracional, pero seguimos estando indefensos ante él, pasan los años y estos nos sirven para apaciguar los temores, aunque sea cierto que han ido cambiando de forma (el hombre del saco ya no es enemigo).
Sigo siendo frágil por necesitar un embalaje, por a veces pensar en el camino fácil, el rápido, y esconder la cabeza. Soy frágil porque me siento incompleto, porque mis amigos son más importantes de lo que nadie piensa. Soy frágil porque la estupidez que veo día a día todavía es capaz de descentrarme lo suficiente como para estar escribiendo esto en vez de estudiar para el examen de mañana. Tal vez por eso sigo necesitando mi corcho blanco, porque evita que consiga vibrar con las ondas que emiten algunos gilipollas, todos ellos forrados en su papel de burbujas del que ni si quiera se han despegado una sola vez, y no por miedo a romperse, sino porque ni si quiera han sido capaces de ver que lo llevan puesto. Ellos no vibran, no sienten lo que les rodea, no temen a romperse porque nunca han sabido qué es un golpe. Sólo de vez en cuando, ante la repentina muerte de un colega al volante, han visto a lo lejos algo que se astillaba y han saltado con lágrimas que iban más allá de la comprensión de la vida y del dolor, alardeando de sufridores, de empáticos, de haber soportado el dolor de Cristo cuando estaba en la cruz. Cuando ellos quieren un coche compran el más caro y grande, cuando cagan, cagan oro y sus bellezas doradas inundan todos los retretes hasta desbordarlos. Cómo iba a ser si no su dolor cuando sufren.
Copas envueltas de papel de burbujas, copas que nunca entederán su cometido porque nunca fueron llenadas, incapaces de percibir un armónico. A fin de cuentas, copas tan sólo preocupadas porque el borde que las bañaba pierde su color.
2/06/2007
Así rezaba la noche del jueves la pantalla de mi ordenador, cuando en mitad de una práctica me preguntaba a mi mismo si debía seguir teniendo fé en la raza humana cada vez que aparecía el dinero de por medio.
Si hace poco estaba contentillo por abandonar mi piso (a ver no me contenta mucho dejar de ver a una de mis compañeras), al final no me quedan más cojones que seguir otro mes más, y no por placer ni nada parecido, sino por mi casera, que se negó en devolverme la fianza amparándose en un papelajo con firmas y tachones sin ninguna obligación legal, al que ella llama cariñosamente contrato, yo, por contra, le llamo digo obscenidades cuando estamos en la cama, como que es un trozo de papel del culo o una papeleta de voto al PP, le pone, lo sé.
En cualquier otro momento le habría dicho que se quedase con la fianza, a ver si con un poco de suerte, tratando de mantener ese descomunal trasero que tiene, se lo gastaba todo en pasteles y se moría de un infarto, librando al mundo de otro hijo de puta más, pero con 11.61€ en el banco, no hay huevos.
Por contra, tuve que conformarme en una discusión ridícula que yo conducía por donde me daba la gana, hasta que hice que se sintiese mal consigo misma por haberse comportado de una manera tan vil y rastrera. Claro está que eso no hizo que cambiase de opinión con respecto a la fianza, con 160€ uno se puede comprar tal cantidad de helados y pasteles que se te quita cualquier depresión del cuerpo.
Lo malo, también fue que al hacer algo así, la sensación de bienestar fue igualita, igualita que a la de malestar, porque ni soy así, ni me gusta serlo y ni mucho menos tengo una conducta moral tan impoluta como para ello.
Hace poco ha sonado mi móvil, era ella informándome que el lunes se pasará a recoger la mensaualidad de Junio. Creo que en mi discusión fui muy suave, debería haber usado el maltrato psicológico hasta haberla convencido que por el bien de todos debía saltar en ese mismo instante por la ventana.